Fabrican armas para defenderse del delito

Bien organizados.Entre 40 y 50 personas recorren las calles de la zona cada noche, y de día todos están alertas. Usan silbatos para avisarse lo que sucede, y esperan apoyo policial.

CON ESCOPETAS “PIQUETERAS”. Sufrían entre dos y tres asaltos por día y desde hace tres meses no se produjo ningún delito en la zona.
CON ESCOPETAS “PIQUETERAS”. Sufrían entre dos y tres asaltos por día y desde hace tres meses no se produjo ningún delito en la zona.
24 Octubre 2002
Desde hace tres meses casi no se producen delitos. No es que la Policía haya intensificado los patrullajes o que los ladrones hayan emigrado. Es que los vecinos decidieron organizarse para combatir los robos y los asaltos que sufrían a diario.
Cada noche, entre 40 y 50 vecinos del barrio Juan Bautista Alberti Norte (conocido como "Trulalá", aunque a ellos no les gusta ese nombre) recorren las calles para cuidar sus casas y a la gente que sale o llega tarde.
"Hace tres meses, cansados de que asaltaran a dos o tres personas -como mínimo por día-, nos juntamos y armamos las guardias. Hablamos con la Policía, y durante los primeros diez días venían y ayudaban a patrullar", comentó Juan Carlos Acosta, uno de los impulsores de la "Vigilancia vecinal".
Los índices de desocupación en la zona, según dijeron, son muy elevados, y por ello muchos vecinos no tienen problemas para pasar la noche en vela. De todos modos, tratan de turnarse y hacer las rondas cada siete días.

Con lo que tienen a mano
"Usamos látigos, cachiporras, fierros, hondas y también revólveres y escopetas, aunque sabemos que no está permitido y que es peligroso", comentó Miguel Palavecino.
Francisco Catania aclaró que si bien el uso de armas presenta serios riesgos, no se puede salir a enfrentar a los ladrones con las manos vacías. "Ellos andan siempre ?cargados?", añadió. Algunos vecinos fabricaron escopetas conocidas como "piqueteras", que se accionan metiendo un caño con un cartucho adentro de otro más grande, que en el fondo tiene una aguja que hace de percutor.
Varias mujeres se sumaron ya a los patrullajes, y otras preparan café (está terminantemente prohibido consumir bebidas alcohólicas) y algo para comer. Las rondas se diagraman por cuadra; por cada una hay dos o tres personas caminando, que se intercomunican con los demás a través de un silbato.
"Si el pito suena, en cuestión de segundos hay más de 200 personas en la calle con machetes, palos, lo que sea, y... que no se crucen los ladrones", acotó Acosta. De día, todos los vecinos están alertas y se avisan si ven algo raro.
La seccional 6ª, de la que depende la zona, recibía hasta julio un promedio de 6 denuncias diarias por hechos ocurridos allí, y ahora ese número se redujo casi a cero. "A pesar de que lo que hacemos los ayuda a ellos, ellos no nos ayudan. Nosotros les pagábamos el combustible y ayudábamos a mantener el móvil, pero dejaron de venir sin dar explicaciones", se quejaron.
El martes a la noche los vecinos se reunieron el jefe de Policía, comisario general Luis Valdiviezo, quien se habría comprometido a enviar patrullas frecuentemente; sin embargo, hasta el cierre de esta edición la promesa no se había cumplido.

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