Will (Hugh Grant) se comporta como un chico a pesar de que es un un adulto que se resiste a aceptar tal condición. En los primeros minutos de la película, el personaje afirma que, de ser verdad el dicho popular que afirma que cada hombre es una isla, él sería Ibiza, "donde la fiesta nunca se detiene". En sus 38 años de vida jamás trabajó, porque su sustento proviene de las regalías que cobra por una composición que su padre hizo años atrás. Will sólo conoce bares y restaurantes de moda, y su principal ocupación se centra en llevar chicas a su departamento amoblado según las últimas tendencias del diseño.
Un día, Will amplía sus horizontes de conquista femenina e incluye a las jóvenes madres solteras o recientemente separadas. Como táctica de acercamiento a ellas, decide hacerse pasar por un padre soltero. Rachel (Rachel Weisz), una mujer que aparece en su vida como una conquista más pero que pronto comienza a tener un significado especial para él, quiere conocer a su hijo.
Entonces Will "adopta" a Marcus (Nicholas Hoult), un chico de 12 años que sólo conoce sinsabores tanto en su casa como en la escuela. Su madre Fiona (Toni Colette) es una mujer sobreprotectora y, al mismo tiempo, muy insegura y con tendencias suicidas.
Marcus cree encontrar en Will la figura paterna que tanto necesita para tratar de edificar una vida normal, y el antes irresponsable y despreocupado adulto descubre un nuevo modo de vida más satisfactorio que el que llevaba hasta entonces.
La película fue dirigida por Paul y Chris Weitz sobre un libro de Nick Hornby (autor de "Alta fidelidad"), con producción de Tribeca/Working Title.
El lenguaje que debía protegerse con la vida
Inmediatamente después del bombardeo sobre Pearl Harbor, Estados Unidos declaró la guerra a Japón, el 8 de diciembre de 1941. Durante los siguientes años las fuerzas americanas estaban totalmente concentradas en la batalla en el Pacífico, tomando las islas una por una de forma lenta y con dirección hacia las costas de Japón. Durante esta campaña, las comunicaciones radiales cobraron enorme importancia, y el problema para las fuerzas norteamericanas era que el ejército japonés lograba romper constantemente las comunicaciones militares codificadas, lo que retrasaba el avance de las tropas estadounidenses. En 1942, se reclutaron cientos de indios navajos para que emplearan su idioma con el fin de que sus emisiones no pudieran ser descifradas por el enemigo japonés. El código navajo nunca pudo ser quebrado por el Ejército Imperial, y se considera que fue un factor muy importante para ganar la guerra.
Para proteger a los nativos de un posible secuestro por parte de las fuerzas niponas, cada uno de ellos contaba con un soldado/guardaespaldas que tenía la orden de matarlo si aquellos se acercaban demasiado.
En "Códigos de guerra", al marine Joe Enders se le asigna proteger a Ben Yahzee y a su Código Navajo "TalkerTM", una nueva arma confidencial de la fuerza. Los órdenes de Enders son proteger el código y a su portador, pero si Yahzee es hecho prisionero por el enemigo, debe "proteger el código a toda costa". Esta estrategia cumplió una función determinante en la Batalla de Saipan, cuando los marines tuvieron que seguir al pie de la letras estas órdenes. Pero Enders enfrentará una disyuntiva traumática: si no puede proteger a su compañero, ¿debe matarlo para proteger el código?
John Woo dirigió este filme basado sobre hechos reales, con las actuaciones de Nicolas Cage, Adam Beach, Christian Slater, Peter Stormare, Noah Emmerich y Mark Ruffalo, entre otros.
Dura batalla en la guerra de Vietnam
El 14 de noviembre de 1965 en el valle Drang de Vietnam, más de 400 soldados de la Séptima División de Caballería Aérea de Estados Unidos se encontraron de pronto superados en número por el enemigo. Casi 2000 soldados vietnamitas los rodearon en un pequeño claro llamado Landing Zone, y tuvieron que pelear como nunca habían peleado antes. El combate tuvo características singulares, por la disparidad de las fuerzas y por el desconocimiento del terreno que tenían las tropas norteamericanas.
Esta es la historia real sobre la que se basa "Fuimos soldados", recogida de un libro escrito por Harold Moore, uno de los protagonistas del combate. La película, que ha recibido fuertes críticas por el profundo sesgo pronorteamericano que presenta, fue dirigida por Randall Wallace y está interpretada por Mel Gibson, Madeleine Stowe, Chris Klein, Greg Kinnear, Sam Elliot, Kelly Russell y otros.







