Estudian los casos de ACV entre los niños

El hospital pediátrico Garrahan registra más pacientes de accidente cerebrovascular. Por año en el país hay 5,6 casos cada 100.000 niños.

14 Junio 2006
Un chico sano se levanta en la mañana con dolor de cabeza y se lo dice a su mamá, quien durante el desayuno nota que su hijo tiene problemas para mover las manos y “habla raro”, con cierta dificultad. La mamá se pregunta si le habrá caído mal la cena de la noche anterior, y casi se convence de ello cuando el chico vomita.
La experiencia de los neurólogos argentinos señala que es la comida lo que está mal en ese caso, sino un cuadro llamado “stroke”, conocido como accidente cerebrovascular (ACV). A partir de una prevalencia anual en Argentina de 5,6 por cada 100.000 niños que presentan cuadros de stroke, hubo un aumento en el interés  médico sobre este tipo de episodios.
“Se trata de un tema difundido entre los neurólogos de adultos, pero su conocimiento, estudio y detección en la pediatría no era tanto como es actualmente y como se pretende que sea”, indicó Hugo Arroyo, especialista del hospital Juan Garrahan, y uno de los tres presidentes del primer congreso de “Neurología y Neuropediatría en el hospital público de Buenos Aires”,que  se hará entre el 29 del actual y el 1 de julio, en el Sheraton.
Según Arroyo, “el stroke es casi tan común como los tumores de cerebro; todo el mundo sabe lo que es una leucemia, lo que es un tumor de cerebro, los temores que hay  sobre la evolución de ellos y sobre la necesidad de hacer un diagnóstico temprano y las posibilidades de curación. Pero una patología que tiene la misma prevalencia o sea que afecta a una igual cantidad de chicos, no ha tenido una gran difusión”.

Dificultad motora y otros síntomas evidentes
Uno de los problemas es que los síntomas del stroke son evidentes y no pasan inadvertidos para los padres, quienes consultan  a una guardia o a una sala de primeros auxilios, donde puede suceder que el síntoma no sea valorado adecuadamente y por lo tanto el diagnóstico y el tratamiento se retrasen.
Para Arroyo “la forma de presentación del stroke es bastante característica: puede haber cefaleas, vómitos, o puede estar como ausente, o dar síntomas visuales. También puede haber algún trastorno del habla, pero lo más frecuente es la sintomatología motora, es decir que el chico tiene dificultades para mover miembros superiores a veces simultáneamente o en forma consecutiva el miembro del mismo lado. A veces, en pocas horas el compromiso  afectar también los músculos de la cara o presentar  convulsiones, entre otras sintomatologías”.

Se puede dar en forma abrupta
El especialista advierte que todo esto suele darse abruptamente, es decir que “el chico se acuesta bien y se levanta con este problema”. Otro aspecto importante en el ACV en la infancia y en la adolescencia es que reconoce muchísimas causas. Existen dos tipos de accidentes cerebrovasculares, el isquémico y el hemorrágico. Este último es producto de un traumatismo o de una malformación arterial. En el caso de lo isquémicos es cuando cesa la circulación, y de esa manera se produce una alteración en la estructura del cerebro por falta de la llegada de sangre fundamentalmente de nutrientes y oxígeno. Pero ¿por qué no llegan la sangre y el oxígeno?
La respuesta de Arroyo es que “la arteria se tapa porque en el mismo lugar se forma algo llamado “trombo” que tapa la luz arterial y la sangre no pasa, o porque ese trombo que se origina en algún otro lugar, fundamentalmente en el corazón, viaja a través de las arterias y  queda impactado en un sitio por el que ya no puede pasar, obstruyendo la circulación y dejando lesiones que pueden verse precozmente por medio de la tomografía computada o la resonancia magnética”.

El traumatismo está entre las causas
La lista de causas es larga, y los traumatismos son una de ellas, que se da especialmente en los adolescentes. Por ejemplo, un golpe puede producir una pequeña lesión en la arteria del cuello, produciendo una mínima rotura de las capas internas y a partir de ahí se forma un trombo que después viaja a través de la circulación, produciendo una disfunción arterial.
El congreso Neuba refleja un dato interesante: la mayoría de las personas que hacen neurología en el país se ha formado en los hospitales públicos. Otro de los presidentes del encuentro científico y Jefe del Programa de Parkinson y Movimientos Anormales del  Hospital de Clínicas de Buenos Aires, el doctor Federico Micheli, afirma que “estamos tratando de transferir conocimientos. Los neurólogos somos un grupo relativamente pequeño y no podemos tratar todos los pacientes neurológicos que suelen ser tratados por  fisiatras, psiquiatras, clínicos y otros especialistas, entonces lo que queremos es transferir esos conocimientos  y los damos en forma actualizada para que esto redunde en un mejor tratamiento de la población. Esa es en definitiva la idea”.

La detección  precoz da mejores resultados
Tal como ocurre con otras enfermedades, es fundamental detectar y tratar el stroke en un niño lo antes posible. De acuerdo a los especialistas, lo mejor es hacerlo entre tres y seis horas de producido el episodio, pero actualmente los chicos afectados están llegando a hospital después de dos o tres días. Por eso consideran imprescindible plantear la educación sobre este tema hacia los padres, los agentes de salud, enfermeras y pediatras para que estén alertas y poder derivar inmediatamente al paciente.




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