Buscan puntos comunes entre las psicoterapias

Las diversas concepciones sobre la salud mental hacen difícil la convivencia de los tratamientos. Destacados especialistas debatieron en un congreso.

14 Junio 2006
Cognitivistas, psicoanalistas, terapeutas sistémicos, gestálticos: hay más de 400 escuelas en el mundo. A eso se agrega la psiquiatría, la psicofarmacología y la neurología con sus mapas cerebrales. Estas y otras disciplinas que se ocupan de la salud mental coexisten, aunque muy difícilmente conviven en armonía.
¿Qué es la "salud mental"? No hay un acuerdo general en este tema, y de ahí las diferentes formas de tratar a las personas que buscan ayuda con la idea de que su propia salud mental está en problemas. En el primer congreso de la Asociación Argentina de Salud Mental se convocó a destacados especialistas -de corrientes inclusive opuestas- para discutir los "Efectos en la clínica de las divergencias teóricas".
"Hoy está abierta la posibilidad de una práctica complementaria, más que una práctica en divergencia", expresó Aníbal Goldchuk, psiquiatra jefe de Consultorios Externos del Hospital Psiquiátrico Borda, para quien la polémica entre psiquiatría y psicoanálisis "ha dado todo lo que tenía que dar" y ya no representa inconvenientes en el trabajo de asistencia diaria en el servicio hospitalario.

El psicoanálisis ya no es la concepción hegemónica
Según observa Goldchuk, el psicoanálisis ya no es la concepción hegemónica en la salud mental. "Esto no significa la desaparición del psicoanálisis -aclara-, sino que no hay psicoanálisis para todos. El psicoanálisis trata especificidades, y esas especificidades tendrán que ser tratadas dentro de la salud mental."
El problema actual, según definió, sería por el contrario la hegemonía de los recursos biológicos, y sobre todo psicofarmacológicos en la psiquiatría, que amenaza con implantarse en la práctica clínica. "Transformar una técnica terapéutica en una ideología totalizadora", aseguró. A su entender, las prácticas e indicaciones clínicas que se ponen en marcha tienen que ver con los datos y evidencias de que disponemos, y por el hecho de que poder seleccionar aquellas prácticas que sean más eficaces implica sostener una pluralidad de disciplinas.

"Estuvo siempre plagada de controversias"
El profesor Héctor Fernández Alvarez, primer psicólogo latinoamericano en recibir el prestigioso Premio Internacional Sigmund Freud para la Psicoterapia de la Ciudad de Viena (aunque es cognitivista), recuerda que la salud mental ha estado siempre plagada de controversias, y citó las que se dieron entre dinamismo y desarrollismo -acerca de si prevalecían los factores innatos o los dados por el desarrollo-, biologismo versus psicologismo y actualmente las iniciadas con la oposición entre psicoanálisis y conductismo y que siguieron con las controversias entre los cinco grandes modelos: el psicodinámico, el de modificación de conducta, el humanístico-existencial, el sistémico y el cognitivo. Este último, explica, presenta una descripción del funcionamiento de la mente con pretensión integradora, aunque han surgido múltiples divergencias en su seno a lo largo de 40 años de desarrollo: "La terapia cognitiva hoy es un conglomerado, casi una confederación de modelos", dijo.
Luego apunta una nueva divergencia, de vigencia más actual: la terapia centrada en los objetivos y aquella en la que los objetivos se van descubriendo a lo largo del tratamiento.

Trastornos de la personalidad: callejones sin salida
Fernández Alvarez dice que los callejones sin salida en que se encuentra la clínica actual se manifiestan con más fuerza en las dificultades para diagnosticar y tratar los llamados trastornos de personalidad. El especialista asegura que hay pruebas de que la personalidad se escabulle permanentemente de los principios categoriales y de los principios de exclusión que se usan para diagnosticar de acuerdo con el código internacional DSM-IV, y que esta evidencia de que cada caso debe ser estudiado en su particularidad está generando profundos cambios dentro de su disciplina a pesar de los intereses en contrario.

¿Para qué sirve una teoría?
El psicólogo Hugo Hirsch, especialista en terapias sistémicas y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), prefirió dar un perfil polémico a su intervención. "La investigación dice que, no importa qué modelo se utilice, 33% de los pacientes mejora mucho, 33% mejora poco, 33% no mejora y con un poco de suerte un 8% de ellos empeora", sentenció. Luego relativizó sus dichos: "tenemos cierta resistencia a pensar que eso es cierto".




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