Las parejas pueden vencen el temor a la vida sexual

Especialistas aseguran que existe el resabio de lo que en su momento fue el matrimonio consumado. Requiere educarse para consumar la unión.

07 Junio 2006
Hay todo un universo de intercambio sexual que culturalmente se siente, se escoge por gusto, placer o predilección. Relaciones matrimoniales o extramatrimoniales; relaciones entre distintos sexos o el mismo; relaciones fugaces, intensas, múltiples, encuentran un rincón de apoyo y charla entre amigos o pares. Sin embargo, aquellas parejas que no pueden consumar el acto sexual suelen vivir más frecuentemente una realidad secreta. Muchas veces es un secreto compartido solamente entre ellos, que se avergüenzan de lo que les está pasando, porque no lo eligen ni se sienten a gusto.
"Consumación" refiere sin duda a la institución matrimonial, que según cierta tradición sería la única forma "válida" o socialmente aceptable de mantener relaciones sexuales para una pareja. Hoy las tradiciones parecen menos rígidas, pero el término "consumación" para hablar concretamente del acto sexual, subsiste hoy para referirse a toda pareja, como si hubiese una sola forma válida de practicar el sexo. La cuestión es que muchas veces, la no consumación del acto sexual se plantea como un problema y la pareja la vive de manea traumática.
Así es como según aclara Jorge Franco, especialista del Hospital de Clínicas José de San Martín, ese término aplicado a una pareja "no significa que no tenga sexo, sólo que se conectan de otra manera; generalmente llegan a un orgasmo manteniendo una reiterada fricción.
Lucila Martiú, ginecóloga, sexóloga y jefa de la sección de Disfunción Sexuales femeninas del mismo hospital, informa que los pacientes se acercan a la consulta sintiéndose "anormales".
"Siempre les aclaro que, en realidad, ellos tienen lo que nosotros llamamos respuesta sexual: deseo, excitación y orgasmo", relata. Eso, según considera, es lo importante del caso.
En general, cuando los amigos, con más frecuencia las mujeres, se confían problemas o inconvenientes sexuales, los más comunes son el inconveniente para llegar al orgasmo, o que no haya pasión en la pareja, o que la mujer presente problemas.
"Nunca se va a escuchar en una reunión de amigas que alguna diga que hace alrededor de cinco años que está casada y no puede tener relaciones íntimas con el marido -ejemplifica la ginecóloga. Este el gran secreto compartido. Eso no se lo comenta a nadie". Pero hay dos preocupaciones que los obligan a realizar una consulta: cambiar la vida erótica de sus relaciones y tener un hijo.

Suelen ser parejas con buena calidad afectiva
En aras de generalizar, con los problemas que ello implica, las parejas que van a caer en la dificultd para tener relaciones íntimas se han conformado entre personas que van a funcionar de la misma forma. La mujer elige a alguien que tenga problemas, y el varón se acerca a alguien que no le exija demasiado. "Es muy importante subrayar que, en general, encontramos una muy buena calidad de relación afectiva. Son parejas que se llevan muy bien. Tienen un alto grado de comunicación, de solidaridad entre ellos", dice la ginecóloga sexóloga Lucila Martiú. La manera que tienen de hacer el amor no es una elección sino la única posibilidad que se les presenta. Esta conexión está relacionada, normalmente, con un problema que posee tanto el hombre como la mujer. Buscar la causa de la respuesta condicionada"Hay una situación en estas personas que es muy recurrente -aclara la entrevistada-: conciben a la pareja como una relación fraterna, como si fuesen hermanos. En término psicológico, no pueden consumar el acto sexual. Si bien, muchas veces, realizan un juego sexual, este es muy limitado; algo inocente. Hay que ver qué marca esa respuesta condicionada". En la mujer puede haber casos de abuso sexual, pero no es lo común. El impedimento más importante es la represión de tipo religiosa o moral tanto en los hombres como en las mujeres: estructuras rígidas, familias que han puesto un subrayado muy importante en toda la supuesta peligrosidad que implica el sexo, avalándolo desde el punto de vista religioso y moral. "Lo que se observa, en general, es que estas parejas al no consumar el acto sexual no tienen experiencia.Entonces, hayque enseñarles anatomía; que conozcan sus propios cuerpos", indica Martiú. Por eso, el tratamiento requiere de una instrucción pedagógica, que implica quitarle al hombre y a la mujer el miedo a sus propios sexos, y ambos deben ir juntos a la consulta", remarcóla experta.

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