22 Octubre 2002 Seguir en 
Un niño de 11 años fue baleado cuando estaba sobre la tapia que divide su casa de un predio donde depositan colectivos en desuso. El presunto agresor, que sería sobrino del sereno, no pudo ser encontrado por la Policía.
Gonzalo Exequiel Sierra estaba en la casa que su familia está terminando de construir en avenida Independencia al 2.300, cuando sus amiguitos le tiraron una ojota sobre la tapia. "Subí a buscarla, y cuando estaba arriba empecé a tirar piedritas para embocarlas en unas gomas que estaban tiradas. De repente vi al chico con la escopeta y salté, pero ya me había disparado y me dio", relata el niño, abanderado en la escuela Manuel Lizondo Borda.
Segunda del Valle Ortiz, la madre de Gonzalo, explicó que el sábado le robaron materiales de construcción de la casa, y por ello el domingo le pidió a su hijo que fuera con sus amigos a jugar, "para que no se note que está deshabitada", dijo.
"Yo subí dos o tres veces a esa tapia, pero nunca bajé a donde están los colectivos", dijo el niño. "No me dijo nada, sólo disparó y listo", agregó Gonzalo, quien permanece sedado para calmar el dolor.
Gonzalo fue alcanzado en la mano derecha por un perdigón de escopeta, mientras que otro quedó alojado en el cuello, muy cerca de la aorta. Los médicos esperan que evolucione para determinar si lo operan o no, puesto que por la zona donde está el perdigón puede poner en riesgo su vida.
El presunto agresor, identificado como Víctor Villagra, de 23 años, no pudo ser encontrado por el personal de la seccional 3ª.
Fue herido por una bala perdida
Un joven de 19 años recibió un balazo en el pómulo en un confuso episodio. Luis Lugones le dijo a LA GACETA que resultó herido al ser alcanzado una bala perdida.
El domingo a las 2 de la mañana, cuando regresaba en bicicleta a su casa de Panamá al 100, resultó herido por el proyectil, cuyo calibre aún se desconoce porque lo tiene incrustado en el hueso del pómulo.
Lugones, quien trabaja como vendedor ambulante, está internado en el hospital Padilla y los médicos aguardan que mejore su estado para operarlo y extraerle la bala.
A pesar de lo que Lugones dijo, la Policía investiga la posibilidad de que se haya tratado de un asalto, puesto que hay algunos datos que no les cierran a los investigadores.
Por ejemplo, el joven no pudo explicar qué ocurrió con la bicicleta luego de haber resultado herido ni dio precisiones sobre el lugar exacto donde ocurrió el hecho. La causa está en manos del fiscal Héctor Abraham Musi.
Gonzalo Exequiel Sierra estaba en la casa que su familia está terminando de construir en avenida Independencia al 2.300, cuando sus amiguitos le tiraron una ojota sobre la tapia. "Subí a buscarla, y cuando estaba arriba empecé a tirar piedritas para embocarlas en unas gomas que estaban tiradas. De repente vi al chico con la escopeta y salté, pero ya me había disparado y me dio", relata el niño, abanderado en la escuela Manuel Lizondo Borda.
Segunda del Valle Ortiz, la madre de Gonzalo, explicó que el sábado le robaron materiales de construcción de la casa, y por ello el domingo le pidió a su hijo que fuera con sus amigos a jugar, "para que no se note que está deshabitada", dijo.
"Yo subí dos o tres veces a esa tapia, pero nunca bajé a donde están los colectivos", dijo el niño. "No me dijo nada, sólo disparó y listo", agregó Gonzalo, quien permanece sedado para calmar el dolor.
Gonzalo fue alcanzado en la mano derecha por un perdigón de escopeta, mientras que otro quedó alojado en el cuello, muy cerca de la aorta. Los médicos esperan que evolucione para determinar si lo operan o no, puesto que por la zona donde está el perdigón puede poner en riesgo su vida.
El presunto agresor, identificado como Víctor Villagra, de 23 años, no pudo ser encontrado por el personal de la seccional 3ª.
Un joven de 19 años recibió un balazo en el pómulo en un confuso episodio. Luis Lugones le dijo a LA GACETA que resultó herido al ser alcanzado una bala perdida.
El domingo a las 2 de la mañana, cuando regresaba en bicicleta a su casa de Panamá al 100, resultó herido por el proyectil, cuyo calibre aún se desconoce porque lo tiene incrustado en el hueso del pómulo.
Lugones, quien trabaja como vendedor ambulante, está internado en el hospital Padilla y los médicos aguardan que mejore su estado para operarlo y extraerle la bala.
A pesar de lo que Lugones dijo, la Policía investiga la posibilidad de que se haya tratado de un asalto, puesto que hay algunos datos que no les cierran a los investigadores.
Por ejemplo, el joven no pudo explicar qué ocurrió con la bicicleta luego de haber resultado herido ni dio precisiones sobre el lugar exacto donde ocurrió el hecho. La causa está en manos del fiscal Héctor Abraham Musi.







