22 Octubre 2002 Seguir en 
"Hace varios meses que soy objeto de intimidaciones y la suma de todas sirven de sustento para poder calificar el hecho que sufrí ayer de robo calificado", denunció la abogada Laura Figueroa.
La letrada es defensora de hijos de desaparecidos, apoderada del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y querellante en la investigación del Pozo de Vargas, sitio donde científicos de la UNT buscan restos de personas desaparecidas durante la dictadura.
Figueroa fue asaltada el domingo, alrededor de las 20.30, por cuatro sujetos que ingresaron a su vivienda y la encañonaron con una pistola. "Recibí dos llamadas telefónicas diciendo que me había ganado un regalo de Telecom por el Día de la Madre; no les creí y corté. Al rato tocaron el timbre y un muchacho, con un paquete de regalo en la mano, me dijo lo mismo. Cuando le abrí entraron tres hombres -uno se quedó afuera- y uno me tomó del cuello y me apuntó con un arma plateada", relató la abogada.
"Fue un simulacro de robo, porque no se llevaron casi nada, salvo $ 300 del placard de mi dormitorio, donde había más billetes de $ 100 que ni los tocaron", contó Figueroa.
Lo que más le llama la atención a Figueroa es que durante los siete u ocho minutos que los "ladrones" estuvieron en su casa citaron casi textualmente una conversación que ella había mantenido esa mañana con una amiga, por lo que está segura de que los teléfonos de su casa y de su estudio están intervenidos. La letrada, a quien le robaron el auto hace tres semanas, explicó que desde junio, cuando comenzaron las excavaciones en el Pozo de Vargas (en avenida Francisco de Aguirre al 4.500), ha recibido distintas intimidaciones. Llamadas telefónicas, encierros con autos cuando va o viene del Pozo de Vargas e incluso abordajes en plena calle. "Tres hombres me encerraron en la calle, me dijeron que era periodistas independientes y que querían saber sobre las excavaciones; me negué pero noté que uno llevaba un grabador oculto en el saco", dijo.
Después del supuesto robo, Figueroa llamó a la Policía; allí le dijeron que ya estaban notificados por los vecinos, que habían llamado al escuchar los gritos de la abogada. Minutos después acudieron efectivos del Comando Radioeléctrico, de Robos y Hurtos y de Criminalística.
La causa está siendo investigada por la Fiscalía IV, a cargo del fiscal Héctor Abraham Musi, y hoy será presentada ante el fiscal Federal Emilio Ferrer.
La letrada es defensora de hijos de desaparecidos, apoderada del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y querellante en la investigación del Pozo de Vargas, sitio donde científicos de la UNT buscan restos de personas desaparecidas durante la dictadura.
Figueroa fue asaltada el domingo, alrededor de las 20.30, por cuatro sujetos que ingresaron a su vivienda y la encañonaron con una pistola. "Recibí dos llamadas telefónicas diciendo que me había ganado un regalo de Telecom por el Día de la Madre; no les creí y corté. Al rato tocaron el timbre y un muchacho, con un paquete de regalo en la mano, me dijo lo mismo. Cuando le abrí entraron tres hombres -uno se quedó afuera- y uno me tomó del cuello y me apuntó con un arma plateada", relató la abogada.
"Fue un simulacro de robo, porque no se llevaron casi nada, salvo $ 300 del placard de mi dormitorio, donde había más billetes de $ 100 que ni los tocaron", contó Figueroa.
Lo que más le llama la atención a Figueroa es que durante los siete u ocho minutos que los "ladrones" estuvieron en su casa citaron casi textualmente una conversación que ella había mantenido esa mañana con una amiga, por lo que está segura de que los teléfonos de su casa y de su estudio están intervenidos. La letrada, a quien le robaron el auto hace tres semanas, explicó que desde junio, cuando comenzaron las excavaciones en el Pozo de Vargas (en avenida Francisco de Aguirre al 4.500), ha recibido distintas intimidaciones. Llamadas telefónicas, encierros con autos cuando va o viene del Pozo de Vargas e incluso abordajes en plena calle. "Tres hombres me encerraron en la calle, me dijeron que era periodistas independientes y que querían saber sobre las excavaciones; me negué pero noté que uno llevaba un grabador oculto en el saco", dijo.
Después del supuesto robo, Figueroa llamó a la Policía; allí le dijeron que ya estaban notificados por los vecinos, que habían llamado al escuchar los gritos de la abogada. Minutos después acudieron efectivos del Comando Radioeléctrico, de Robos y Hurtos y de Criminalística.
La causa está siendo investigada por la Fiscalía IV, a cargo del fiscal Héctor Abraham Musi, y hoy será presentada ante el fiscal Federal Emilio Ferrer.







