22 Octubre 2002 Seguir en 
Los Hassan dicen que ya perdieron la cuenta de la cantidad de asaltos y robos que sufrieron en su pollería y almacén de Florida y Ayacucho. Pero como ejemplo de esta situación, denunciaron que sufrieron un asalto el viernes, un intento de robo el sábado y un nuevo atraco el domingo.
"Ya no sólo no se puede trabajar en paz, sino que hasta perdimos la posibilidad de vivir tranquilos. No podemos ni salir a la vereda a tomar fresco las noches de calor, ni salir a tomar el ómnibus; la inseguridad en esta zona es terrible", aseguró Mirta de Hassan.
Ellos atienden casi siempre tras las gruesas rejas que colocaron hace dos años por los robos que sufrían, pero aparentemente los ladrones saben que les abren a los vecinos de confianza, y esperan su llegada para asaltar el negocio.
El viernes pasado, su esposo, Kamal Hassan, dejó entrar a un vecino que fue a comprar mercadería y dos delincuentes lo empujaron. Le robaron dinero (no aclararon cuánto) y algo de mercadería. El sábado el intento de robo tuvo lugar cuando el negocio era atendido por su esposa.
"Vino un hombre que, sin preguntar el precio, pidió un fardo de azúcar para que abriera la reja. Me di cuenta, e hice como que le iba a pasar los paquetes de a uno; entonces se fue", comentó Mirta.
Por sorpresa
Pero el domingo al mediodía Kamal fue sorprendido por tres jóvenes armados que circulaban en motos tipo Honda CG 125. A él le quitaron más de $ 300 de la caja, la balanza electrónica y la calculadora. A uno de los dos clientes a los que él había dejado pasar le quitaron dinero, y a una mujer, la cartera. "A ella la golpearon un poco para sacársela; fue el único hecho de violencia", aseguró Mirta.
Entre los tantos asaltos y robos que sufrieron los Hassan, el que más recuerdan es el de diciembre pasado, cuando se produjeron saqueos en todo el país, y ellos perdieron casi todo su negocio. "Tenemos rejas, un portón blindado, alarmas y todo lo posible, pero no alcanza. La Policía por acá no pasa nunca, y vivimos con miedo, desprotegidos", se quejó Mirta, que tiene ese negocio con su marido desde hace seis años.
Una clienta que presenció la entrevista con LA GACETA también participó. "No se puede caminar por la calle por la cantidad de arrebatos que hay", sostuvo.
"Ya no sólo no se puede trabajar en paz, sino que hasta perdimos la posibilidad de vivir tranquilos. No podemos ni salir a la vereda a tomar fresco las noches de calor, ni salir a tomar el ómnibus; la inseguridad en esta zona es terrible", aseguró Mirta de Hassan.
Ellos atienden casi siempre tras las gruesas rejas que colocaron hace dos años por los robos que sufrían, pero aparentemente los ladrones saben que les abren a los vecinos de confianza, y esperan su llegada para asaltar el negocio.
El viernes pasado, su esposo, Kamal Hassan, dejó entrar a un vecino que fue a comprar mercadería y dos delincuentes lo empujaron. Le robaron dinero (no aclararon cuánto) y algo de mercadería. El sábado el intento de robo tuvo lugar cuando el negocio era atendido por su esposa.
"Vino un hombre que, sin preguntar el precio, pidió un fardo de azúcar para que abriera la reja. Me di cuenta, e hice como que le iba a pasar los paquetes de a uno; entonces se fue", comentó Mirta.
Por sorpresa
Pero el domingo al mediodía Kamal fue sorprendido por tres jóvenes armados que circulaban en motos tipo Honda CG 125. A él le quitaron más de $ 300 de la caja, la balanza electrónica y la calculadora. A uno de los dos clientes a los que él había dejado pasar le quitaron dinero, y a una mujer, la cartera. "A ella la golpearon un poco para sacársela; fue el único hecho de violencia", aseguró Mirta.
Entre los tantos asaltos y robos que sufrieron los Hassan, el que más recuerdan es el de diciembre pasado, cuando se produjeron saqueos en todo el país, y ellos perdieron casi todo su negocio. "Tenemos rejas, un portón blindado, alarmas y todo lo posible, pero no alcanza. La Policía por acá no pasa nunca, y vivimos con miedo, desprotegidos", se quejó Mirta, que tiene ese negocio con su marido desde hace seis años.
Una clienta que presenció la entrevista con LA GACETA también participó. "No se puede caminar por la calle por la cantidad de arrebatos que hay", sostuvo.







