21 Octubre 2002 Seguir en 
Con muy pocos elementos pero con mucha organización, más de 100 familias de Villa Urquiza lograron disminuir la cantidad de delitos que sufrían.
No formaron un centro vecinal ni nada parecido. Empezaron a reunirse en febrero y lanzaron lo que denominan Sistema de Seguridad Solidario (SSS). Lograron la reparación del alumbrado público; la presencia casi permanente de dos policías que circulan por las calles de la zona y han intercambiado sus números de teléfono para avisar si hay movimientos extraños.Las familias que lanzaron el SSS viven entre "El Chivero" y "El Sifón", dos barrios sumamente peligrosos.
"Nosotros partimos de que ellos también son nuestros vecinos y de que no pueden hacernos esto a nosotros porque los vimos nacer y crecer a sus hijos, y los ayudamos cuando podemos. Son excluidos sociales, pero eso no les da derecho a a atacarnos", afirmó Marta Flores, una de las impulsoras de las reuniones.
Furioso ataque
El detonante para empezar a reunirse, comentó la mujer, se dio en febrero pasado cuando a una vecina le quebraron la clavícula y la nariz para arrebatarle la cartera. "Las que más sufrimos la inseguridad somos las mujeres, porque los ladrones atacan cuando salimos a hacer las compras o cuando bajamos del ómnibus", señaló.
Tras sus primeras reuniones lograron que la Policía ponga dos efectivos en la zona, y vendiendo rifas pudieron comprar mezcladoras para instalar el alumbrado público.
"La idea es seguir trabajando juntos. Ahora queremos poner alarmas en todas las casas, interconectadas", señaló Ricardo Fernández, otro de los organizadores del SSS.
"Acá conocemos muy bien quiénes son los delincuentes; entonces, cuando los vemos los miramos fijo, como para que sepan que los conocemos y que los estamos vigilando. Creo que eso hizo que nos dejaran un poco en paz", agregó el vecino.
El ferrocarril
Flores destacó que otro proyecto es abrir las calles que se cortan en las vías del ferrocarril. "Eso da mejores posibilidades de movilidad a la Policía y a los vecinos, y permitiría que la gente buena y trabajadora de la zona pueda desarrollarse", dijo.Los delitos en la zona no se dan sólo en la calle. Varias casas fueron desvalijadas (hasta los sanitarios se llevaron los ladrones) y son frecuentes los tiroteos en los que alguna bala perdida termina incrustada en la pared de algún vecino.
"No vamos a terminar con la delincuencia, pero al menos recuperamos nuestros espacios públicos", dijo finalmente Flores.
No formaron un centro vecinal ni nada parecido. Empezaron a reunirse en febrero y lanzaron lo que denominan Sistema de Seguridad Solidario (SSS). Lograron la reparación del alumbrado público; la presencia casi permanente de dos policías que circulan por las calles de la zona y han intercambiado sus números de teléfono para avisar si hay movimientos extraños.Las familias que lanzaron el SSS viven entre "El Chivero" y "El Sifón", dos barrios sumamente peligrosos.
"Nosotros partimos de que ellos también son nuestros vecinos y de que no pueden hacernos esto a nosotros porque los vimos nacer y crecer a sus hijos, y los ayudamos cuando podemos. Son excluidos sociales, pero eso no les da derecho a a atacarnos", afirmó Marta Flores, una de las impulsoras de las reuniones.
Furioso ataque
El detonante para empezar a reunirse, comentó la mujer, se dio en febrero pasado cuando a una vecina le quebraron la clavícula y la nariz para arrebatarle la cartera. "Las que más sufrimos la inseguridad somos las mujeres, porque los ladrones atacan cuando salimos a hacer las compras o cuando bajamos del ómnibus", señaló.
Tras sus primeras reuniones lograron que la Policía ponga dos efectivos en la zona, y vendiendo rifas pudieron comprar mezcladoras para instalar el alumbrado público.
"La idea es seguir trabajando juntos. Ahora queremos poner alarmas en todas las casas, interconectadas", señaló Ricardo Fernández, otro de los organizadores del SSS.
"Acá conocemos muy bien quiénes son los delincuentes; entonces, cuando los vemos los miramos fijo, como para que sepan que los conocemos y que los estamos vigilando. Creo que eso hizo que nos dejaran un poco en paz", agregó el vecino.
El ferrocarril
Flores destacó que otro proyecto es abrir las calles que se cortan en las vías del ferrocarril. "Eso da mejores posibilidades de movilidad a la Policía y a los vecinos, y permitiría que la gente buena y trabajadora de la zona pueda desarrollarse", dijo.Los delitos en la zona no se dan sólo en la calle. Varias casas fueron desvalijadas (hasta los sanitarios se llevaron los ladrones) y son frecuentes los tiroteos en los que alguna bala perdida termina incrustada en la pared de algún vecino.
"No vamos a terminar con la delincuencia, pero al menos recuperamos nuestros espacios públicos", dijo finalmente Flores.







