17 Octubre 2002 Seguir en 
Un matarife evitó que tres hombres ingresaran a su casa para asaltarlo, luego de tirarle la camioneta encima a uno de ellos, que quiso reducirlo. La esposa de la víctima denunció que la Policía no acudió a sus llamados, a pesar de que el hombre estaba persiguiendo a los ladrones y, según ella, podrían haber sido detenidos.
El 18 de febrero pasado tres hombres entraron violentamente a la casa de Germán Avila y se llevaron más de $ 5.000, electrodomésticos, joyas y algunas otras cosas, luego de haber reducido a toda la familia con armas de grueso calibre. Ese hecho puso en alerta a la familia Avila, de La Plata al 1.300, y ayer el empresario reaccionó a tiempo, aunque arriesgando su propia vida.
"A las 6.30 mi marido salió con el empleado, y cuando estaba en la vereda aparecieron los delincuentes. Uno se tiró sobre el capot, mientras el empleado cerraba el portón, y con la culata de la pistola trataba de romper el parabrisas", relató Silvia Robles de Avila. Germán Avila, entonces, avanzó de golpe y frenó, haciendo caer al piso al ladrón. Los otros dos hombres trataron de reducir al empleado, de apellido Allende, pero él, aprovechando su gran tamaño, los doblegó y entró a la casa.
"Los tipos patearon la puerta y se fueron. Yo ya había llamado al 101 de la Policía, y mi marido dio vuelta a la manzana y empezó a seguirlos. El llamó otra vez, diciendo que iban en un Peugeot 504 blanco, y dijo por dónde se escapaban, pero el policía que lo atendió le cortó sin decirle nada", se quejó, indignada, la esposa del matarife.
Según los datos que aportó una vecina, que no quiso dar su identidad, uno de los ladrones habría integrado la banda que en febrero logró asaltar a los Avila.
Pero estos no fueron los únicos casos. Robles de Avila señaló que la semana pasada fue asaltada en Crisóstomo Alvarez y Pueyrredón, mientras hacía una cobranza en una carnicería, y le quitaron más de $ 2.000, sus documentos y tarjetas de crédito. En marzo, la casa de su madre, en Amador Lucero y Rondeau, fue asaltada, también por tres hombres. "Las descripciones, en todos los casos, coincidían", señaló.
También el padre de la mujer, en su carnicería de Banda del Río Salí, fue asaltado recientemente.
Decidida
"Ya denuncié esta situación ante el comisario general (Pedro) Ponce (jefe de la Regional Capital) y me dijo que van a sancionar a los policías del Departamento de Operaciones Especiales, D3", señaló la mujer, que también se quejó porque tras el asalto de febrero la comisaría de la zona no fue a su casa.
"Cuando escuché que había ruidos en el portón me tiré de la cama y agarré el arma que tenemos. No iba a dejar que entraran otra vez; por mis hijos, para que no les hagan nada, era capaz de cualquier cosa", afirmó Silvia Robles de Avila. La casa de los Avila parece una fortaleza: las rejas llegan hasta el techo; el grueso portón no tiene rendijas ni nada que permita hacer palanca, y tres perros permanecen alertas ante cualquier movimiento en la calle.
Sin embargo, en febrero, los delincuentes entraron por el primer piso (está en construcción) y se dirigieron, sin inconvenientes, hasta la casa que está al fondo del terreno.
El 18 de febrero pasado tres hombres entraron violentamente a la casa de Germán Avila y se llevaron más de $ 5.000, electrodomésticos, joyas y algunas otras cosas, luego de haber reducido a toda la familia con armas de grueso calibre. Ese hecho puso en alerta a la familia Avila, de La Plata al 1.300, y ayer el empresario reaccionó a tiempo, aunque arriesgando su propia vida.
"A las 6.30 mi marido salió con el empleado, y cuando estaba en la vereda aparecieron los delincuentes. Uno se tiró sobre el capot, mientras el empleado cerraba el portón, y con la culata de la pistola trataba de romper el parabrisas", relató Silvia Robles de Avila. Germán Avila, entonces, avanzó de golpe y frenó, haciendo caer al piso al ladrón. Los otros dos hombres trataron de reducir al empleado, de apellido Allende, pero él, aprovechando su gran tamaño, los doblegó y entró a la casa.
"Los tipos patearon la puerta y se fueron. Yo ya había llamado al 101 de la Policía, y mi marido dio vuelta a la manzana y empezó a seguirlos. El llamó otra vez, diciendo que iban en un Peugeot 504 blanco, y dijo por dónde se escapaban, pero el policía que lo atendió le cortó sin decirle nada", se quejó, indignada, la esposa del matarife.
Según los datos que aportó una vecina, que no quiso dar su identidad, uno de los ladrones habría integrado la banda que en febrero logró asaltar a los Avila.
Pero estos no fueron los únicos casos. Robles de Avila señaló que la semana pasada fue asaltada en Crisóstomo Alvarez y Pueyrredón, mientras hacía una cobranza en una carnicería, y le quitaron más de $ 2.000, sus documentos y tarjetas de crédito. En marzo, la casa de su madre, en Amador Lucero y Rondeau, fue asaltada, también por tres hombres. "Las descripciones, en todos los casos, coincidían", señaló.
También el padre de la mujer, en su carnicería de Banda del Río Salí, fue asaltado recientemente.
Decidida
"Ya denuncié esta situación ante el comisario general (Pedro) Ponce (jefe de la Regional Capital) y me dijo que van a sancionar a los policías del Departamento de Operaciones Especiales, D3", señaló la mujer, que también se quejó porque tras el asalto de febrero la comisaría de la zona no fue a su casa.
"Cuando escuché que había ruidos en el portón me tiré de la cama y agarré el arma que tenemos. No iba a dejar que entraran otra vez; por mis hijos, para que no les hagan nada, era capaz de cualquier cosa", afirmó Silvia Robles de Avila. La casa de los Avila parece una fortaleza: las rejas llegan hasta el techo; el grueso portón no tiene rendijas ni nada que permita hacer palanca, y tres perros permanecen alertas ante cualquier movimiento en la calle.
Sin embargo, en febrero, los delincuentes entraron por el primer piso (está en construcción) y se dirigieron, sin inconvenientes, hasta la casa que está al fondo del terreno.







