16 Octubre 2002 Seguir en 
En una semana y media sufrieron tres robos en su casa. Esta marca, que parece batir varios de los récords conocidos en el ambiente delictivo de Tucumán, tuvo como objetivo a tres jóvenes mujeres que viven en Manuel Alberti al 1.000, uno de los accesos a "La Bombilla".
Ayer a las 6.30, desconocidos cortaron los soportes de la reja del ventanal que da a la calle, justo enfrente del cuartel de Bomberos Voluntarios del barrio El Bosque, y entraron. "Estaba durmiendo y me desperté cuando sentí a la perra que los corría; se llevaron nada más que un par de zapatillas y unas ojotas", comentó Adriana Zurita (30), la dueña de la casa, en la que viven también Sonia Roldán (28) y Cristina Noriega (27).
Cristina estaba despierta, viendo televisión, pero los ladrones actuaron con tanta tranquilidad que cree haber escuchado algo solamente cuando cortaban la reja.
El miércoles de la semana pasada, cuando ninguna de las tres estaba en la casa, delincuentes se llevaron varias sillas de plástico, un equipo de música, dos celulares y algunas otras cosas. Esa vez entraron, también, por la ventana. "Era una abertura muy chica, así que se ve que entró una criatura y abrió la puerta desde adentro", comentó Adriana. El segundo robo se produjo el viernes pasado, y todo fue muy parecido a lo ocurrido ayer. Los delincuentes entraron y ellas tres se despertaron. A los gritos pidieron ayuda, y los ladrones huyeron. Las víctimas comentaron que el lunes a la noche un joven -que viviría en "La Bombilla"- fue a ofrecerles información sobre quiénes eran los ladrones y dónde tendrían las cosas robadas. Ellas, entonces, fueron a la comisaría a dar aviso, pero -dijeron- no les dieron mucha importancia. Ayer a la mañana, explicaron, la Policía tardó mucho en acudir. "Los llamamos a las 6.30, y como no venían a las 7 llamé de nuevo; si no les decía que iba a llamar a la prensa no me daban bolilla", se quejó Sonia.
El caso de las tres amigas es, tal vez, el más llamativo de un barrio que parece sumido en la inseguridad. Hace poco más de un mes, vecinos de España al 2.100 se enfrentaron a tiros con delincuentes en varias oportunidades para evitar ser asaltados en sus casas. Tras la publicación de ese caso, a fines de agosto, la Policía apostó en españa y pasaje Murga, a 70 metros de la casa de Adriana Zurita, un puesto fijo, pero ayer no estaba en ocupado.
Otros habitantes de esa cuadra sufrieron también robos y asaltos. Ayer a la madrugada intentaron entrar a la casa de un vecino de Zurita, pero no lo lograron. El domingo, quienes viven en Italia al 1.800, (justo a la vuelta) se quejaron también por la inseguridad en la que viven. Es, evidentemente, una zona marcada por los delincuentes.
Ayer a las 6.30, desconocidos cortaron los soportes de la reja del ventanal que da a la calle, justo enfrente del cuartel de Bomberos Voluntarios del barrio El Bosque, y entraron. "Estaba durmiendo y me desperté cuando sentí a la perra que los corría; se llevaron nada más que un par de zapatillas y unas ojotas", comentó Adriana Zurita (30), la dueña de la casa, en la que viven también Sonia Roldán (28) y Cristina Noriega (27).
Cristina estaba despierta, viendo televisión, pero los ladrones actuaron con tanta tranquilidad que cree haber escuchado algo solamente cuando cortaban la reja.
El miércoles de la semana pasada, cuando ninguna de las tres estaba en la casa, delincuentes se llevaron varias sillas de plástico, un equipo de música, dos celulares y algunas otras cosas. Esa vez entraron, también, por la ventana. "Era una abertura muy chica, así que se ve que entró una criatura y abrió la puerta desde adentro", comentó Adriana. El segundo robo se produjo el viernes pasado, y todo fue muy parecido a lo ocurrido ayer. Los delincuentes entraron y ellas tres se despertaron. A los gritos pidieron ayuda, y los ladrones huyeron. Las víctimas comentaron que el lunes a la noche un joven -que viviría en "La Bombilla"- fue a ofrecerles información sobre quiénes eran los ladrones y dónde tendrían las cosas robadas. Ellas, entonces, fueron a la comisaría a dar aviso, pero -dijeron- no les dieron mucha importancia. Ayer a la mañana, explicaron, la Policía tardó mucho en acudir. "Los llamamos a las 6.30, y como no venían a las 7 llamé de nuevo; si no les decía que iba a llamar a la prensa no me daban bolilla", se quejó Sonia.
El caso de las tres amigas es, tal vez, el más llamativo de un barrio que parece sumido en la inseguridad. Hace poco más de un mes, vecinos de España al 2.100 se enfrentaron a tiros con delincuentes en varias oportunidades para evitar ser asaltados en sus casas. Tras la publicación de ese caso, a fines de agosto, la Policía apostó en españa y pasaje Murga, a 70 metros de la casa de Adriana Zurita, un puesto fijo, pero ayer no estaba en ocupado.
Otros habitantes de esa cuadra sufrieron también robos y asaltos. Ayer a la madrugada intentaron entrar a la casa de un vecino de Zurita, pero no lo lograron. El domingo, quienes viven en Italia al 1.800, (justo a la vuelta) se quejaron también por la inseguridad en la que viven. Es, evidentemente, una zona marcada por los delincuentes.







