Vecinos de "La Bombilla" están hartos de la inseguridad

Los ladrones destrozaron el pavimento en una esquina para robarles a los conductores. Una familia vivió momentos de terror.

14 Octubre 2002
Se sabe que vivir en inmediaciones de "La Bombilla" no es fácil. Pero los vecinos ya están hartos. El hecho de no poder salir de sus casas para no sufrir los ataques de los delincuentes y que, además, cada vez que llaman a la Policía sólo reciban respuestas evasivas o demoradas, les produce una sensación de impotencia y de desamparo total.
Ayer a la madrugada, un grupo de menores ("casi siempre son chicos, porque saben que no les van a hacer nada", dijo un vecino) aterrorizó a una mujer que estaba sola con sus hijos y con su suegra. "Ya no sabemos qué hacer. Hemos fortificado todo; pusimos alambres de púa, vidrios rotos en las tapias, cerrojos, verjas; vivimos peor que en una cárcel, cuando los que deberían estar encerrados son ellos", se quejó Beatriz Aguirre de Urueña. El ataque ocurrió en calle Italia 1.968. En esa cuadra, que está entre Alberti y Paso de los Andes, los delincuentes parecen estar ensañados. "Uno sale a la calle sabiendo que le van a robar. Agarran cualquier cosa. A mi hija, hace poco, le pusieron una pistola en la espalda cuando estaba comprando pan. Andan con pistolas y cuchillos; les sacan la cartera a las mujeres; no se puede salir en bicicleta, porque te la roban", denunció la mujer.
Ayer a las 3, Aguirre de Urueña se despertó sobresaltada por un ruido. Comenzó a prender las luces y se dio con el conocido "Baboso", un delincuente de unos 18 años que es el terror de la zona. "Estaba subido al techo del garaje. Le empecé a gritar que iba a llamar a la Policía, pero él se reía", relató. El asaltante, después, se bajó y abrió con una barreta el portón de entrada, y comenzó a patear la puerta, con evidentes intenciones de ingresar al domicilio. "Si entraba, nos mataba a todos. Estoy segura. Por suerte la puerta no cedió", dijo. El "Baboso" y otro cómplices cruzaron la calle y encararon hacia el depósito del Siprosa, que tiene seguridad privada. Hicieron un boquete en una de las paredes laterales, pero los custodios advirtieron la maniobra y lograron poner en fuga a los ladrones.

Una trampa
En la esquina de Alberti e Italia, los ladrones destrozaron el pavimento. "Los automovilistas tienen que frenar, y ahí los asaltan. Pasa lo mismo con los colectivos. Tienen una rapidez impresionante y son terriblemente violentos", explicó Ignacio Ledesma. "Llaman a los taxis, y cuando aparecen el móvil, le sacan todo, inclusive el auto", indicó. La familia Flores, que vive al lado de Aguirre de Urueña, se sumó a los reclamos. "Aquí, cuando cae el sol, los únicos que están en la calle son los asaltantes. Los demás estamos encerrados en nuestras casas", aseguraron. Muchos de ellos reconocieron que ya tienen armas. "Aquí va a ser como la ?ley del Talión?. Es ojo por ojo y diente por diente. Va a ser como la ley de la selva; el más fuerte va a sobrevivir", amenazaron.

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