14 Octubre 2002 Seguir en 
YAKARTA.- Al menos 187 personas murieron y otras 309 resultaron heridas, 90 de ellas muy graves, en el atentado perpetrado el sábado en la isla de Bali (Indonesia). Este nuevo balance del hospital Sanglah en la capital regional (Denpasar) llegó 25 horas después de que el estallido de un coche bomba produjo una carnicería en una zona de bares y discotecas cercana a la playa de Kuta, repleta de turistas.
Por ello, la mayoría de las víctimas son extranjeros. Hasta ayer, y debido a la violencia de la explosión, sólo 26 cadáveres pudieron ser identificados, de los cuales 17 son extranjeros: ocho australianos, tres de Singapur, dos británicos, un ecuatoriano, un francés, un alemán, un holandés y nueve indonesios.
Repudio y acusaciones
Gobiernos del mundo entero condenaron enérgicamente el sangriento atentado, y pidieron una mayor movilización contra el terrorismo internacional. "Nuevamente, los terroristas han tomado como objetivo a inocentes", subrayó el gobierno de Estados Unidos en un comunicado difundido desde Washington.
John Howard, primer ministro de Australia, país de origen de la mayoría de las víctimas, consideró que la guerra contra el terrorismo debe continuar "con un vigor sin tregua". Ante la ausencia de una reivindicación del acto, el canciller australiano, Alexander Downer, señaló a los movimientos islámicos en Indonesia, y particularmente a Yemaá Islamiyá (YI), recordando los intentos de atentados perpetrados por este grupo a finales de 2001 en Singapur.
YI mantiene relaciones con la organización terrorista Al Qaeda; su líder, Abu Bakar Baasyir, vive en Indonesia pese a la intensa presión internacional pidiendo su arresto. Baasyir aseguró que el atentado no ha sido cometido por indonesios, y estimó que debe ser obra de Estados Unidos, país que -subrayó- "hace cosas para justificar sus acusaciones, según las cuales Indonesia es un santuario para los terroristas". (AFP)
Por ello, la mayoría de las víctimas son extranjeros. Hasta ayer, y debido a la violencia de la explosión, sólo 26 cadáveres pudieron ser identificados, de los cuales 17 son extranjeros: ocho australianos, tres de Singapur, dos británicos, un ecuatoriano, un francés, un alemán, un holandés y nueve indonesios.
Repudio y acusaciones
Gobiernos del mundo entero condenaron enérgicamente el sangriento atentado, y pidieron una mayor movilización contra el terrorismo internacional. "Nuevamente, los terroristas han tomado como objetivo a inocentes", subrayó el gobierno de Estados Unidos en un comunicado difundido desde Washington.
John Howard, primer ministro de Australia, país de origen de la mayoría de las víctimas, consideró que la guerra contra el terrorismo debe continuar "con un vigor sin tregua". Ante la ausencia de una reivindicación del acto, el canciller australiano, Alexander Downer, señaló a los movimientos islámicos en Indonesia, y particularmente a Yemaá Islamiyá (YI), recordando los intentos de atentados perpetrados por este grupo a finales de 2001 en Singapur.
YI mantiene relaciones con la organización terrorista Al Qaeda; su líder, Abu Bakar Baasyir, vive en Indonesia pese a la intensa presión internacional pidiendo su arresto. Baasyir aseguró que el atentado no ha sido cometido por indonesios, y estimó que debe ser obra de Estados Unidos, país que -subrayó- "hace cosas para justificar sus acusaciones, según las cuales Indonesia es un santuario para los terroristas". (AFP)







