13 Octubre 2002 Seguir en 
Juan Alberto Floriani perdió una pierna en un inexplicable accidente, y ahora sólo piensa en saciar su sed de justicia. El 29 de setiembre, a las 3 de la mañana, la camioneta que lo chocó en la ruta 38 lo abandonó junto a sus dos amigos, uno de los cuales resultó con cuatro fracturas. Floriani quiere saber quién era ese desaprensivo conductor para que pague por lo que hizo.
"Tengo gravado en la memoria el faro redondo de la camioneta cuando se me venía encima. Nosotros íbamos por la banquina en mi moto, porque se le había roto la transmisión y no andaba fuerte, y una camioneta Ford nueva venía de frente. De pronto, de atrás de esta, apareció la otra para pasarla y se vino a la banquina por la que iba yo", relató Floriani, un estudiante de Derecho de 24 años y padre de un bebé de casi dos años.
El joven perdió la pierna por la violencia del choque, que hizo partir el motor de su moto Honda enduro 350. Gonzalo Madonado (17) sufrió cuatro fracturas. "Sebastián Concha (16) "ni se despeinó", dijo.
"Estuvimos más de una hora tirados ahí porque nadie quería parar a ayudarnos y los de las camionetas se habían ido. Junté mis huesos y me los até a la pierna con un cinturón, como un torniquete", explicó con frialdad el joven, minutos antes de ser dado de alta.El accidente se produjo a la altura de las Ruinas de Lules. Los jóvenes iban a bailar a un boliche de esa ciudad, como todos los sábados. "Encima ese día fue el primero que salí sin haber tomado nada de alcohol", agregó.
La camioneta que los chocó sería una Ford o Chevrolet vieja (un modelo de la década del 60 o 70) pintada de rojo. La Policía sólo tiene el aro metálico que rodea la óptica delantera y restos de pintura que quedaron adheridos a la moto.
Orgullo materno
"Estoy orgullosa de mi hijo porque está decidido a terminar la carrera y a seguir adelante con su vida. Además, en el accidente cuidó a los otros chicos y se aguantó de gritar para que no se asusten más", señaló María Luisa Brandán de Floriani, madre del joven accidentado. "Cuando llegó la Policía me desahogué, empecé a gritar como un loco", dijo él, sonriente.
La mujer agregó que pretende que el conductor sea hallado para que no maneje más y para que pague por todo el mal que hizo.
Cerca de allí, en abril pasado murió Fabio Mamaní cuando iba en moto a bailar a Lules, con sus amigas Claudia Ledesma, quien sufrió varias fracturas, y Eugenia Brandán, quien perdió una pierna y un riñón. En ese caso hubo varios inconvenientes porque la camioneta Saveiro que los chocó no estaba radicada en Tucumán. Por ello había problemas para establecer su propiedad y tramitar los seguros.
"Tengo gravado en la memoria el faro redondo de la camioneta cuando se me venía encima. Nosotros íbamos por la banquina en mi moto, porque se le había roto la transmisión y no andaba fuerte, y una camioneta Ford nueva venía de frente. De pronto, de atrás de esta, apareció la otra para pasarla y se vino a la banquina por la que iba yo", relató Floriani, un estudiante de Derecho de 24 años y padre de un bebé de casi dos años.
El joven perdió la pierna por la violencia del choque, que hizo partir el motor de su moto Honda enduro 350. Gonzalo Madonado (17) sufrió cuatro fracturas. "Sebastián Concha (16) "ni se despeinó", dijo.
"Estuvimos más de una hora tirados ahí porque nadie quería parar a ayudarnos y los de las camionetas se habían ido. Junté mis huesos y me los até a la pierna con un cinturón, como un torniquete", explicó con frialdad el joven, minutos antes de ser dado de alta.El accidente se produjo a la altura de las Ruinas de Lules. Los jóvenes iban a bailar a un boliche de esa ciudad, como todos los sábados. "Encima ese día fue el primero que salí sin haber tomado nada de alcohol", agregó.
La camioneta que los chocó sería una Ford o Chevrolet vieja (un modelo de la década del 60 o 70) pintada de rojo. La Policía sólo tiene el aro metálico que rodea la óptica delantera y restos de pintura que quedaron adheridos a la moto.
Orgullo materno
"Estoy orgullosa de mi hijo porque está decidido a terminar la carrera y a seguir adelante con su vida. Además, en el accidente cuidó a los otros chicos y se aguantó de gritar para que no se asusten más", señaló María Luisa Brandán de Floriani, madre del joven accidentado. "Cuando llegó la Policía me desahogué, empecé a gritar como un loco", dijo él, sonriente.
La mujer agregó que pretende que el conductor sea hallado para que no maneje más y para que pague por todo el mal que hizo.
Cerca de allí, en abril pasado murió Fabio Mamaní cuando iba en moto a bailar a Lules, con sus amigas Claudia Ledesma, quien sufrió varias fracturas, y Eugenia Brandán, quien perdió una pierna y un riñón. En ese caso hubo varios inconvenientes porque la camioneta Saveiro que los chocó no estaba radicada en Tucumán. Por ello había problemas para establecer su propiedad y tramitar los seguros.







