16 Abril 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Unas 55.000 personas participaron anoche de una nueva celebración del rocanrol que tuvo a los veteranos de Aerosmith como sacerdotes, quienes con su fórmula de baladas era MTV y riffs pegajosos le dieron un cierre notable al Quilmes Rock.
A casi 14 años de su última visita al país, los Aerosmith -sin disco nuevo pero con gran parte de la historia del rock sobre sus espaldas-, ratificaron sus condiciones de íconos del rock con un show de alto voltaje.
Apoyados en el impresionante despliegue de su cantante Steven Tyler y en los dedos vibrantes de su guitarrista Joe Perry -ambos apodados los "gemelos tóxicos"-, Aerosmith demostró estar varios escalones por encima de muchas bandas que sólo deben su éxito de ventas a una parafernalia marketinera.
Los Aerosmith arrancaron su show sin pausa con "Love in Elevator" poniendo al estadio con la piel de gallina. Le siguió la joyita "Toys in the attic", el riff idiota de "Dude (Looks like a lady)".
A lo largo de esta seguidilla, Tyler -el segundo "bocotas" más importante del rocanrol detrás de Mick Jagger- realizó una performance implacable, corriendo por todo el escenario, tapando con sus labios una cámara y moviendo la pelvis para los aullidos de las chicas.
A pesar de años de abusos de las drogas, allí está en perfecto estado el hombre que les enseñó a moverse en un escenario a Axl Rose, a Jon Bon Jovi y a muchos cantantes más.
Lo de Perry es diferente, lo suyo es un culto de la guitarra hard, la Gibson Les Paul colgada a la altura de la pelvis para arrancarle riffs pegadizos o solos maravillosos durante las baladas.
La trilogía de las baladas "Cryin", "Crazy" y "Jaded" hicieron estallar a River, ya que las 55 mil personas reunidas allí entonaron desde la primera hasta la última línea.
La constelación de celulares encendidos ya se ha incorporado a la iconografía rockera y no hay show que no incluya su presencia a la hora de los lentos.
El grupo incluyó un set blusero con versiones del clásico de los 50 "Baby please don`t go", de Big Joe Williams, un viejo blusero, sumado al hit del primer Fleetwodd Mac "Stop messin` around", en el que Perry se hizo cargo de las voces, mientras que Tyler demostró sus dotes de armoniquista.
El cierre fue de alto voltaje con hits com "I don`t want to miss a Thing, de la película "Armaggedon"; "Dream on" y el temazo "Sweet emotions", sumado a "Walk this way", que le abrió a Aerosmith el mercado del rap.
Los ex Guns and Roses
Previamente sobre el escenario se ubicaron los Velvet Revolver integrada por el ex vocalista de Stone Temple Pilots Scott Weiland, y los ex Guns n`Roses Slash en guitarra, Duff McKagan en bajo, Matt Sorum en batería y Dave Kushner en guitarra.
Liberados de la irritativa presencia de Axl Rose, los ex Guns parecen haber encontrado en el tóxico Weiland el frontman necesario para incursionar en el heavy, el punk o algo más.
La banda ratificó el nivel de su álbum debut "Contrabando", tocó temas de su disco nuevo "Libertad", que se editará en pocos meses, y además revisó algunas cosas del repertorio de los Guns y de Stone Temple Pilots.
Pero la joyita de la noche fue la versión de "Wish you were here", el clásico de Pink Floyd con Slash tocando una guitarra de doble cuello y Weiland entonando esas estrofas como si la garganta de Gilmour jamás hubiera envejecido.
En un país "gunner` (fan de los Guns n` Roses) como Argentina, los Velvet fueron bien recibidos y por esa razón entregaron notables versiones de "It`s soy easy", "Mr Browstone", clásicos del repertorio del Guns, pero además demostró ser una gran banda con una cantante que zafa con su propio registro de ser una versión karaoke de Axl Rose.
La primera presencia internacional del domingo fue la de Evanescence, que a caballo de su heavy gótico rock bien radiable se ha instalado entre aquel público sub 20 que aún gusta de las ropas oscuras y de pintar los ojos bien de negro. (Télam)
A casi 14 años de su última visita al país, los Aerosmith -sin disco nuevo pero con gran parte de la historia del rock sobre sus espaldas-, ratificaron sus condiciones de íconos del rock con un show de alto voltaje.
Apoyados en el impresionante despliegue de su cantante Steven Tyler y en los dedos vibrantes de su guitarrista Joe Perry -ambos apodados los "gemelos tóxicos"-, Aerosmith demostró estar varios escalones por encima de muchas bandas que sólo deben su éxito de ventas a una parafernalia marketinera.
Los Aerosmith arrancaron su show sin pausa con "Love in Elevator" poniendo al estadio con la piel de gallina. Le siguió la joyita "Toys in the attic", el riff idiota de "Dude (Looks like a lady)".
A lo largo de esta seguidilla, Tyler -el segundo "bocotas" más importante del rocanrol detrás de Mick Jagger- realizó una performance implacable, corriendo por todo el escenario, tapando con sus labios una cámara y moviendo la pelvis para los aullidos de las chicas.
A pesar de años de abusos de las drogas, allí está en perfecto estado el hombre que les enseñó a moverse en un escenario a Axl Rose, a Jon Bon Jovi y a muchos cantantes más.
Lo de Perry es diferente, lo suyo es un culto de la guitarra hard, la Gibson Les Paul colgada a la altura de la pelvis para arrancarle riffs pegadizos o solos maravillosos durante las baladas.
La trilogía de las baladas "Cryin", "Crazy" y "Jaded" hicieron estallar a River, ya que las 55 mil personas reunidas allí entonaron desde la primera hasta la última línea.
La constelación de celulares encendidos ya se ha incorporado a la iconografía rockera y no hay show que no incluya su presencia a la hora de los lentos.
El grupo incluyó un set blusero con versiones del clásico de los 50 "Baby please don`t go", de Big Joe Williams, un viejo blusero, sumado al hit del primer Fleetwodd Mac "Stop messin` around", en el que Perry se hizo cargo de las voces, mientras que Tyler demostró sus dotes de armoniquista.
El cierre fue de alto voltaje con hits com "I don`t want to miss a Thing, de la película "Armaggedon"; "Dream on" y el temazo "Sweet emotions", sumado a "Walk this way", que le abrió a Aerosmith el mercado del rap.
Los ex Guns and Roses
Previamente sobre el escenario se ubicaron los Velvet Revolver integrada por el ex vocalista de Stone Temple Pilots Scott Weiland, y los ex Guns n`Roses Slash en guitarra, Duff McKagan en bajo, Matt Sorum en batería y Dave Kushner en guitarra.
Liberados de la irritativa presencia de Axl Rose, los ex Guns parecen haber encontrado en el tóxico Weiland el frontman necesario para incursionar en el heavy, el punk o algo más.
La banda ratificó el nivel de su álbum debut "Contrabando", tocó temas de su disco nuevo "Libertad", que se editará en pocos meses, y además revisó algunas cosas del repertorio de los Guns y de Stone Temple Pilots.
Pero la joyita de la noche fue la versión de "Wish you were here", el clásico de Pink Floyd con Slash tocando una guitarra de doble cuello y Weiland entonando esas estrofas como si la garganta de Gilmour jamás hubiera envejecido.
En un país "gunner` (fan de los Guns n` Roses) como Argentina, los Velvet fueron bien recibidos y por esa razón entregaron notables versiones de "It`s soy easy", "Mr Browstone", clásicos del repertorio del Guns, pero además demostró ser una gran banda con una cantante que zafa con su propio registro de ser una versión karaoke de Axl Rose.
La primera presencia internacional del domingo fue la de Evanescence, que a caballo de su heavy gótico rock bien radiable se ha instalado entre aquel público sub 20 que aún gusta de las ropas oscuras y de pintar los ojos bien de negro. (Télam)







