La Fiesta del Teatro tuvo nivel desparejo

Con 83 funciones y 53 elencos, en 10 días, es mucho para mantener una atención y concurrencia diaria, sobre todo si se piensa que la mayoría de los trabajos ya habían sido vistos.

Independientemente de qué grupos sean finalmente los ganadores, lo cierto es que la Fiesta Provincial del Teatro no puede ofrecer un balance netamente positivo. Ni en cantidad ni en calidad, y esto, a pesar de los denodados esfuerzos de los organizadores y del Instituto del Teatro.
En relación al año pasado, se perdieron espectadores (alrededor de 3.000), lo que podrá explicarse por la crisis mediante, la preferencia por el uso de salas pequeñas (con una capacidad entre 40 y 80 localidades), o también por la proliferación de espectáculos. 83 funciones, con 53 elencos, en 10 días es mucho para mantener una atención y concurrencia diaria, sobre todo si se piensa que la mayoría de los trabajos ya habían sido vistos. Tómese en cuenta, si importan los números, que únicamente una obra llenó el Teatro Alberdi, "La Papisa" (fue la más taquillera, con 570 asistentes, aunque sólo participaba en adhesión), y luego "Mujercitas", del Grupo Mandrágora, que mantuvo un segundo lugar con casi 300.
De los 53 elencos, los grupos con cierta trayectoria que pueden calificarse como profesionales, fueron absoluta minoría. La mayoría pertenece a lo que podría llamarse como vocacionales. Así las cosas, es un error juzgar como iguales a quienes no se encuentran en la misma situación. A los actores profesionales pueden plantearse ciertas exigencias, ¿pero de quienes son vocacionales?
Está claro que no fueron pocos quienes se presentaron llevados más por el entusiasmo o por "urgencias". Por hacer...Pero sería un grave error creer que el teatro tucumano independiente pasa por esos impulsos. Que las autoridades del INT, o que la comunidad teatrera se crea en estos números que impresionan.
En otras palabras: en esta edición de la Fiesta Provincial del Teatro hubo una cargada agenda, con numerosos espectáculos, pero eso no habla de la salud del teatro, y menos de su calidad. En lo inmediato y después de los festejos, esta situación exige una profunda reflexión. Quizá, en la siesta de hoy, se avance cuando el jurado explique y justifique su decisión. Pero para el futuro, no estaría mal tomarse algunos recaudos, y trabajar en una preselección para las presentaciones.

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