04 Abril 2007 Seguir en 
LONDRES, Inglaterra- Esnifó cocaína en todas sus posibles variantes, pero hacer lo mismo con las cenizas de su padre fue algo novedoso incluso para el rockero británico Keith Richards. "Lo hice y áun estoy con vida", dijo el guitarrista de los Rolling Stones a la revista "New Musical Express" (NME).
"Mi padre fue lo más disparatado que pasó jamás por mi nariz", dijo Richards, de 63 años. El músico confirmó así el rumor más macabro que desde hace años circulaba por el mundo del rock.
El padre de Richards, Bert, murió en 2002, a los 84 años. Poco antes ambos habían hecho las paces. Durante 20 años, el guitarrista no le perdonó a su padre que se divorciara de su madre.
"Fue incinerado y simplemente no me pude resistir a mezclarlo con un poco de cocaína. A mi padre no le hubiera importado. Le habría dado exactamente igual", dijo el músico.
Humor negro
Para los diarios sensacionalistas londinenses la historia era hoy tema de portada. Así se demuestra que los ingleses tienen una relación muy singular y cordial con el humor negro. Ningún periódico consideró irrespetuoso que Richards esnifara las cenizas de su padre mezcladas con cocaína.
Y el músico, que en los 60 y 70 ocupaba espacio en la prensa por sus excesos con las drogas, sostuvo: "He esnifado cosas mucho peores".
Relató que algún bromista le mezcló estricnina, una sustancia paralizante de los músculos, en su droga. "Eso fue en Suiza y quedé en estado de coma, pero lúcido. La gente decía: ?Está muerto? y yo no podía emitir ninguna señal".
"Durante diez años encabecé la lista de los que previsiblemente iban a morir pronto", reconoció el músico. "Muchos médicos me dijeron que me quedaban seis meses de vida, pero yo fui a sus funerales", agregó.
Richards predijo que el líder de los Babyshambles, Pete Doherty, puede ser la próxima víctima de las drogas y le aconsejó dejar a su novia Kate Moss. "Debería callarse y dejarla", dijo.
"No lo conozco, pero a Kate la conozco muy bien. Le gusta jugar con los chicos malos. Ella vivirá, pero los chicos morirán", aseguró. (DPA)
"Mi padre fue lo más disparatado que pasó jamás por mi nariz", dijo Richards, de 63 años. El músico confirmó así el rumor más macabro que desde hace años circulaba por el mundo del rock.
El padre de Richards, Bert, murió en 2002, a los 84 años. Poco antes ambos habían hecho las paces. Durante 20 años, el guitarrista no le perdonó a su padre que se divorciara de su madre.
"Fue incinerado y simplemente no me pude resistir a mezclarlo con un poco de cocaína. A mi padre no le hubiera importado. Le habría dado exactamente igual", dijo el músico.
Humor negro
Para los diarios sensacionalistas londinenses la historia era hoy tema de portada. Así se demuestra que los ingleses tienen una relación muy singular y cordial con el humor negro. Ningún periódico consideró irrespetuoso que Richards esnifara las cenizas de su padre mezcladas con cocaína.
Y el músico, que en los 60 y 70 ocupaba espacio en la prensa por sus excesos con las drogas, sostuvo: "He esnifado cosas mucho peores".
Relató que algún bromista le mezcló estricnina, una sustancia paralizante de los músculos, en su droga. "Eso fue en Suiza y quedé en estado de coma, pero lúcido. La gente decía: ?Está muerto? y yo no podía emitir ninguna señal".
"Durante diez años encabecé la lista de los que previsiblemente iban a morir pronto", reconoció el músico. "Muchos médicos me dijeron que me quedaban seis meses de vida, pero yo fui a sus funerales", agregó.
Richards predijo que el líder de los Babyshambles, Pete Doherty, puede ser la próxima víctima de las drogas y le aconsejó dejar a su novia Kate Moss. "Debería callarse y dejarla", dijo.
"No lo conozco, pero a Kate la conozco muy bien. Le gusta jugar con los chicos malos. Ella vivirá, pero los chicos morirán", aseguró. (DPA)
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