04 Abril 2007 Seguir en 
LOS ANGELES.- El bisturí es, de unos años a la fecha, el mejor amigo de las estrellas de Hollywood, pues ha hecho de esas pequeñas imperfecciones, los rostros de los galanes y las bellezas más envidiados de la farándula internacional.
Pero como todo tiene un riesgo, la posibilidad de que el bisturí pueda agravar esos pequeños detalles que se intentaron corregir también está latente, por lo que este cuchillito puede convertirse en el mejor amigo o en el peor enemigo de los famosos.
Uno de los últimos casos más notables en ese sentido sucedió con el poderoso Rocky Balboa. Los años no pasan en vano para Sylvester Stallone, y él lo sabe, pues el rostro y la musculatura de los 80 no existen más. Recientemente tuvo problemas en Indochina cuando la policía de la aduana le secuestró de su avión una enorme cantidad de las llamadas "píldoras de la juventud". Por vanidad, se ha sometido a cirugías que han hecho de su cara un verdadero desastre, según coinciden distintos medios.
Mickey Rourke, el protagonista del famoso filme erótico "Nueve semanas y media", es uno de los ejemplos de que la cirugía no es apta para todos. Ocurre que las facciones del actor están lejos de ser aquellas bien marcadas y varoniles que tenía en los inicios de su carrera; el actor se ha operado los labios, los pómulos, la barbilla y la nariz, y lo justificó en su momento por un supuesto accidente que habría tenido y por su afición a las peleas (en una época se dedicó al boxeo).
En cuanto a las mujeres, Meg Ryan, la protagonista de "Cuando Harry conoció a Sally", nunca pudo recuperar la expresión dulce y alegre que la caracterizaba, y que la había hecho famosa en numerosas películas. También es el caso de la veterana actriz Joan Rivers, conocida en el espectáculo por su gran cantidad de cirugías, que se autoparodió recientemente en el programa televisivo "Nip/Tuck".
Aunque el rostro de la australiana es uno de los más bellos de Hollywood, Nicole Kidman lo ha deformado con tanta cirugía que ha restado naturalidad a su cara con operaciones en los pómulos, la nariz y los labios.
El legendario rockero Gene Simmons (Kiss) decidió hacerse una cirugía y la liposucción antes de participar en la segunda temporada de "Gene Simmons family jewels". Con lo que no contaba es con que le tomarían una foto que circula por la red y en la que se observa, casi cruelmente, el paso del tiempo.
Michelle Pfeiffer, la seductora Gatúbela, es otra de las actrices que han ido deformando su rostro con tanta cirugía. Se ha operado, entre otras cosas, los labios, los pómulos, la nariz y se ha eliminado las llamadas "patas de gallo".
Y como siempre hay novedades y avances en el mundo de la medicina, las últimas que se han difundido también se han aplicado en el mundo de Hollywood, aunque sea en el más privado de las estrellas. La actriz porno estadounidense Jenna Jameson, una de las más conocidas a lo largo y a lo ancho del mundo, se encuentra deprimida luego de haberse sometido a una cirugía en la vagina que no la satisfizo. Esta escultural mujer, que en su biografía "Cómo hacer el amor con una estrella porno" cuenta encuentros con estrellas de la talla de Wesley Snipes, Cindy Crawford y Nicolas Cage, "no quiere hablar con nadie". "Ella experimentó un rejuvenecimiento vaginal y ahora es muy infeliz", explicó un allegado. (Especial)
Pero como todo tiene un riesgo, la posibilidad de que el bisturí pueda agravar esos pequeños detalles que se intentaron corregir también está latente, por lo que este cuchillito puede convertirse en el mejor amigo o en el peor enemigo de los famosos.
Uno de los últimos casos más notables en ese sentido sucedió con el poderoso Rocky Balboa. Los años no pasan en vano para Sylvester Stallone, y él lo sabe, pues el rostro y la musculatura de los 80 no existen más. Recientemente tuvo problemas en Indochina cuando la policía de la aduana le secuestró de su avión una enorme cantidad de las llamadas "píldoras de la juventud". Por vanidad, se ha sometido a cirugías que han hecho de su cara un verdadero desastre, según coinciden distintos medios.
Mickey Rourke, el protagonista del famoso filme erótico "Nueve semanas y media", es uno de los ejemplos de que la cirugía no es apta para todos. Ocurre que las facciones del actor están lejos de ser aquellas bien marcadas y varoniles que tenía en los inicios de su carrera; el actor se ha operado los labios, los pómulos, la barbilla y la nariz, y lo justificó en su momento por un supuesto accidente que habría tenido y por su afición a las peleas (en una época se dedicó al boxeo).
En cuanto a las mujeres, Meg Ryan, la protagonista de "Cuando Harry conoció a Sally", nunca pudo recuperar la expresión dulce y alegre que la caracterizaba, y que la había hecho famosa en numerosas películas. También es el caso de la veterana actriz Joan Rivers, conocida en el espectáculo por su gran cantidad de cirugías, que se autoparodió recientemente en el programa televisivo "Nip/Tuck".
Aunque el rostro de la australiana es uno de los más bellos de Hollywood, Nicole Kidman lo ha deformado con tanta cirugía que ha restado naturalidad a su cara con operaciones en los pómulos, la nariz y los labios.
El legendario rockero Gene Simmons (Kiss) decidió hacerse una cirugía y la liposucción antes de participar en la segunda temporada de "Gene Simmons family jewels". Con lo que no contaba es con que le tomarían una foto que circula por la red y en la que se observa, casi cruelmente, el paso del tiempo.
Michelle Pfeiffer, la seductora Gatúbela, es otra de las actrices que han ido deformando su rostro con tanta cirugía. Se ha operado, entre otras cosas, los labios, los pómulos, la nariz y se ha eliminado las llamadas "patas de gallo".
Y como siempre hay novedades y avances en el mundo de la medicina, las últimas que se han difundido también se han aplicado en el mundo de Hollywood, aunque sea en el más privado de las estrellas. La actriz porno estadounidense Jenna Jameson, una de las más conocidas a lo largo y a lo ancho del mundo, se encuentra deprimida luego de haberse sometido a una cirugía en la vagina que no la satisfizo. Esta escultural mujer, que en su biografía "Cómo hacer el amor con una estrella porno" cuenta encuentros con estrellas de la talla de Wesley Snipes, Cindy Crawford y Nicolas Cage, "no quiere hablar con nadie". "Ella experimentó un rejuvenecimiento vaginal y ahora es muy infeliz", explicó un allegado. (Especial)
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