Anthony Perkins representó personajes complejos

La escena de la ducha en Psicosis sigue generando temor en los espectadores. El actor murió en setiembre de 1992.

04 Abril 2007
Nueva York.- Quien haya visto "Psicosis" ya no se ducha sin miedo. Y eso es culpa, sobre todo, de Anthony Perkins. El actor encarnó al asesino psicópata Norman Bates en el thriller de Alfred Hitchcock del año 1960 con una intensidad extraordinaria. Bates se convirtió en sinónimo del chico inofensivo con una relación enfermiza con su madre y fantasías asesinas. El grito de su víctima Janet Leigh en la famosa escena de la ducha sigue estremeciendo a los espectadores 45 años después.
El tímido y delicado Perkins interpretó después diferentes variantes del antihéroe perturbado y neurótico. Hoy, el actor que murió de sida el 12 de setiembre de 1992 a los 60 años, hubiera cumplido 75 años. La opresiva autenticidad de la enfermiza relación de Norman Bates con su madre en "Psicosis" no fue de ninguna manera una prueba de su talento interpretativo. Su padre, el famoso actor de Broadway Osgood Perkins, murió cuando Anthony tenía cinco años. La relación con su madre evolucionó de forma extremadamente complicada. Sólo un largo tratamiento psicológico le permitió relacionarse con el sexo femenino. Al parecer, la primera vez que tuvo una relación sexual con una mujer fue a los 39 años, con Victoria Principal, la actriz de "Dallas".
Nunca habló de su homosexualidad, porque seguramente eso le habría arruinado su carrera. Por la misma razón, sólo su esposa, la fotógrafa Berinthia (Berry) Berenson, sabía que se había contagiado con el virus del sida en los años 80. Incluso sus hijos Osgood y Elvis se enteraron sólo poco antes de su muerte.
Desafiante y casi amargo es el tono de la carta de despedida que escribió Perkins: "aprendí más sobre el amor, el altruismo y la comprensión humana de aquellos que me encontré en el mundo del sida que en el mundo usurero, marcado por la rivalidad, en el que pasé mi vida". Perkins fue nominado al Oscar por un papel secundario en "La gran tentación" (1955). El jugador de beisbol inestable de "El precio del éxito" (1957), el capellán militar marcado por la guerra de "Trampa 22" (1970), el científico con delirios de grandeza de "Candidato a la muerte" (1979), el religioso obsesionado con el sexo en "Crímenes de pasión" (1984) fueron otros personajes complejos que determinaron su imagen. Perkins calificó alguna vez el trabajo del actor de "refugio". (DPA)

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