04 Abril 2007 Seguir en 
Helsinki.-"Aki Kaurismaki aún no tiene 50 y ya es un clásico", comentó el semanario alemán "Die Zeit" con ocasión de una retrospectiva de la obra del cineasta. Hoy, el director más famoso de Finlandia cumple 50 años y es más clásico todavía. Su última película, "Lights in the dusk", otra vez infinitamente triste, trata del solitario guardia Koistinen; entusiasmó a críticos de todo el mundo y conmovió profundamente a espectadores de todas las edades. Pero el terco director oriundo del pueblo de Orimattila, en el sur de Finlandia, no quería de ninguna manera ganar un Oscar por ella y se negó a firmar los papeles de postulación de la película.
Desde fines de los años 80, el finlandés se dio a conocer, en principio junto con su hermano mayor, Mika, con películas silenciosas sobre personajes aparentemente marginales, con un estilo muy singular y propio.
En filmes como "La chica de la fábrica de cerillas" (1990) y "Un hombre sin pasado" (2002) apenas se habla. Con imágenes, gestos y acciones siempre claramente minimalistas, el director muestra a los eternos marginales. Eso sí: en sus películas siempre se fuma y se bebe, y lo mismo hace él mismo en su vida cotidiana. (DPA)
Desde fines de los años 80, el finlandés se dio a conocer, en principio junto con su hermano mayor, Mika, con películas silenciosas sobre personajes aparentemente marginales, con un estilo muy singular y propio.
En filmes como "La chica de la fábrica de cerillas" (1990) y "Un hombre sin pasado" (2002) apenas se habla. Con imágenes, gestos y acciones siempre claramente minimalistas, el director muestra a los eternos marginales. Eso sí: en sus películas siempre se fuma y se bebe, y lo mismo hace él mismo en su vida cotidiana. (DPA)
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