En su segunda visita a la Argentina -la primera fue en abril de 2005 cuando tocaron en el Luna Park- el grupo integrado por el cantante y guitarrista Brian Molko, el bajista y guitarrista Stefan Olsdal y el baterista Steve Hewitt presentó su álbum "Meds" ante unas 10.000 personas en la fecha apertura del Quilmes Rock.
Un día nublado, con un cielo gris y amenazador, le dieron escenografía a una agrupación que con un sonido entre punk y dark, ofrece visual y líricamente una ambigüedad absoluta en la línea del provocador glam rock de los 70.
La imagen de la banda se sostiene en especial en ese rostro particular que posee Molko, que sumado a su declarada bisexualidad, le permite al grupo lograr una cautivante atmósfera misteriosa. A Molko lo ayudan su voz también andrógina que a veces semeja a la de una chica gimiendo y otras veces a un hombre llorando, amén de una lírica tortuosa y retorcida en la línea del mejor dark, patentado por el líder de The Cure, Roberto Smith.
Por esa oscuridad navegó Placebo, con mucha sabiduría brindado un show notable, en el que la banda justificó la fidelidad de las 10.000 personas que se dieron cita en Núñez. Con su cara de niño perturbado y gritando como una Linda Blair poseída en "El exorcista", Molko y sus colegas arrancaron el concierto con "Infra Red", "Meds" y "Because I want you" de su último CD "Meds" (2006).
La tres canciones fueron muy bien recibidas por la gente y en ellas Placebo se movió por mares oscuros, purgando su paso por infiernos generados por la imaginación de Molko.
Versatilidad
Pero además la banda demostró a lo largo de todo el show una versatilidad impecable que incluyó a Olsdal haciéndose cargo de la guitarra, sumado a un tecladista -que tocó el bajo en gran parte del show- y a un tercer guitarrista, que eligió la receta de economía de acordes como parte del estilo.
Pero, como toda banda que se precie de ser dark, Placebo tiene un gran baterista, ya que Hewitt tiene gran responsabilidad en que el grupo se sumerja en varios estilos con una singular prepotencia y salga sin un solo rasguño, al igual que The Cure tuvo en Boris Williams uno de los sellos de su sonido. En "Space Monkey", Molko hizo sonar una sirena y luego deformó su voz con un megáfono para hacer oír su lamento espacial. Debajo, a pocos metros, el Club estaba cubierto de chicos y chicas con crestas, sombra en los ojos, pestañas delineadas, labios y uñas pintadas de negro. (Télam)







