10 Octubre 2002 Seguir en 
BETHESDA, EE.UU.- En los suburbios del norte de Washington, donde un francotirador siembra el terror desde hace una semana, los habitantes van tomando la costumbre de limitar sus salidas al mínimo necesario, despoblando los comercios y las terrazas de los restaurantes.
"La gente se concentra en las cosas esenciales: compran la comida y llevan a sus hijos a la escuela, pero no se demoran. Nadie tiene ganas de salir de compras en este momento", constata Monique Hill Buchanan, vendedora en una tienda de ropa del centro de Bethesda. Unos metros más adelante, el dueño de un negocio de marcos, visiblemente desocupado, dice haber visto su actividad reducirse a la mitad en estos últimos días. "El negocio disminuye, sobre todo para los comerciantes que no venden productos de primera necesidad. Es lo mismo para mis compañeros; uno es joyero; el otro, vendedor de tapices en el barrio. Nuestros clientes prefieren quedarse en sus casas hasta que esta historia del asesino se resuelva", dijo Farid Goljamali.
La policía de Washington se mostró indignada con los medios de comunicación. "Es indignante que los medios pongan obstáculos al trabajo de la Policía con constantes especulaciones", dijo el jefe de la policía, Charles Mose, del distrito de Montgomery.
El agresor disparó en una semana contra ocho personas, causando la muerte de seis de ellas. La policía lo busca con un despliegue sin precedentes.
Ayer se había informado, en base a lo informado por una emisora televisiva local, del hallazgo de un naipe con las palabras "Yo soy Dios" en el lugar del último ataque. Moose no quiso confirmar ni desmentir que la policía hubiera encontrado un naipe de Tarot con la frase "Dear policeman: I am God" ("Estimado policía: Yo soy Dios"). Se limitó a señalar que una cobertura muy amplia acerca de las posibles pistas perjudica la investigación. (AFP-DPA)
"La gente se concentra en las cosas esenciales: compran la comida y llevan a sus hijos a la escuela, pero no se demoran. Nadie tiene ganas de salir de compras en este momento", constata Monique Hill Buchanan, vendedora en una tienda de ropa del centro de Bethesda. Unos metros más adelante, el dueño de un negocio de marcos, visiblemente desocupado, dice haber visto su actividad reducirse a la mitad en estos últimos días. "El negocio disminuye, sobre todo para los comerciantes que no venden productos de primera necesidad. Es lo mismo para mis compañeros; uno es joyero; el otro, vendedor de tapices en el barrio. Nuestros clientes prefieren quedarse en sus casas hasta que esta historia del asesino se resuelva", dijo Farid Goljamali.
La policía de Washington se mostró indignada con los medios de comunicación. "Es indignante que los medios pongan obstáculos al trabajo de la Policía con constantes especulaciones", dijo el jefe de la policía, Charles Mose, del distrito de Montgomery.
El agresor disparó en una semana contra ocho personas, causando la muerte de seis de ellas. La policía lo busca con un despliegue sin precedentes.
Ayer se había informado, en base a lo informado por una emisora televisiva local, del hallazgo de un naipe con las palabras "Yo soy Dios" en el lugar del último ataque. Moose no quiso confirmar ni desmentir que la policía hubiera encontrado un naipe de Tarot con la frase "Dear policeman: I am God" ("Estimado policía: Yo soy Dios"). Se limitó a señalar que una cobertura muy amplia acerca de las posibles pistas perjudica la investigación. (AFP-DPA)







