10 Octubre 2002 Seguir en 
A simple vista, portaban un arma, cuyo calibre era al menos 22, y que atemorizaba con su sola presencia. Con esta ventaja asaltaron a un chico, al que le sacaron las zapatillas y un pantalón. Y después intentaron hacer lo mismo en un drugstore. Pero allí se encontraron con la Policía, y los tres menores fueron detenidos. En su poder tenían efectivamente un arma, pero de juguete. Hasta los investigadores se sorprendieron del realismo del revólver.
Poco después de las 18, los delincuentes, dos de 16 y otro de 14, asaltaron a un chico de 15 años en calle Marcos Paz al 2.100. Allí, tras amenazarlo con el arma, se apoderaron de su vestimenta. La víctima, aterrorizada, fue hasta su casa y le contó a su papá, Pedro René García, lo que había pasado. El hombre, entonces, se fue hasta la seccional 7ª para radicar la denuncia.
Mientras tanto, los delincuentes fueron hasta el quiosco de Martín Antonio Blasco, en San Martín al 2.000, e intentaron asaltarlo. Pero en ese momento apareció el agente Néstor Javier Díaz, quien, al ver lo que pasaba, persiguió a uno de los ladrones y logró detenerlo, mientras sus socios huían. Díaz, por radio, avisó lo que estaba pasando. Así, una comisión al mando de los comisarios Jaime Ledesma y René Lezcano salió a recorrer la zona de Villa Luján y al final logró encontrar a los otros dos ladrones. No se descarta que hayan actuado bajo los efectos de alguna droga.
El reconocimiento
Cuando los llevaron a la comisaría se encontraron con García, quien estaba con su hijo. Estos vieron que uno de ellos tenía puestas las zapatillas del chico.
Según la información oficial, al menos dos de los ladrones tenían antecedentes por robo. Habían sido detenidos hace algunos meses robando ropa en una feria. Por orden del fiscal Carlos Albaca, los tres quedaron detenidos, a disposición de la Justicia de Menores.
Los policías piensan que la curiosa arma también podría ser robada. Se trata de una réplica de un revólver calibre 22 que dispara proyectiles de plástico mediante un sistema de gas comprimido. A plena luz de día puede confundirse con un revólver real, por lo que se logra el propósito de atemorizar.
Poco después de las 18, los delincuentes, dos de 16 y otro de 14, asaltaron a un chico de 15 años en calle Marcos Paz al 2.100. Allí, tras amenazarlo con el arma, se apoderaron de su vestimenta. La víctima, aterrorizada, fue hasta su casa y le contó a su papá, Pedro René García, lo que había pasado. El hombre, entonces, se fue hasta la seccional 7ª para radicar la denuncia.
Mientras tanto, los delincuentes fueron hasta el quiosco de Martín Antonio Blasco, en San Martín al 2.000, e intentaron asaltarlo. Pero en ese momento apareció el agente Néstor Javier Díaz, quien, al ver lo que pasaba, persiguió a uno de los ladrones y logró detenerlo, mientras sus socios huían. Díaz, por radio, avisó lo que estaba pasando. Así, una comisión al mando de los comisarios Jaime Ledesma y René Lezcano salió a recorrer la zona de Villa Luján y al final logró encontrar a los otros dos ladrones. No se descarta que hayan actuado bajo los efectos de alguna droga.
El reconocimiento
Cuando los llevaron a la comisaría se encontraron con García, quien estaba con su hijo. Estos vieron que uno de ellos tenía puestas las zapatillas del chico.
Según la información oficial, al menos dos de los ladrones tenían antecedentes por robo. Habían sido detenidos hace algunos meses robando ropa en una feria. Por orden del fiscal Carlos Albaca, los tres quedaron detenidos, a disposición de la Justicia de Menores.
Los policías piensan que la curiosa arma también podría ser robada. Se trata de una réplica de un revólver calibre 22 que dispara proyectiles de plástico mediante un sistema de gas comprimido. A plena luz de día puede confundirse con un revólver real, por lo que se logra el propósito de atemorizar.







