Aunque todo parece indicar lo contrario, no puede decirse que esta es una película de guerra. El conflicto bélico está presente en todo momento, pero los temas sobre los que el realizador Clint Eastwood invita al público a reflexionar son otros. La manipulación de la opinión pública, la amistad, el sentido del heroísmo, la fatalidad o la hipocresía son algunos de ellos. Y, desde luego, la irracionalidad de la violencia, de la que la guerra es tal vez la expresión más brutal. Eastwood demuestra una vez más que es un experimentado narrador y deslumbra con las escenas bélicas, veladas a un tono azulado que les confiere cierta irrealidad y que subraya el desconcierto y el desamparo de los combatientes. Los momentos más valiosos del filme, desde el punto de vista conceptual, están en la pintura descarnada de la utilización política de tres de los sobrevivientes de la batalla, protagonistas de la famosa foto en la que aparecen levantando la bandera norteamericana sobre el monte Suribachi, en Iwo Jima. Paralelamente, Eastwood narra las historias de cada uno de estos involuntarios protagonistas de lo que se transformó -propaganda mediante- en una epopeya; la historia de heroísmo que el gobierno necesitaba para galvanizar a su pueblo. "Lo único que hice fue tratar de que no me mataran", resume, como contraparte dramática, uno de los sobrevivientes.
Drama bélico. EE.UU, 2006. DIRECCION: CLINT EASTWOOD. CON RYAN PHILLIPPE, JESSE BRADFORD, ADAM BEACH. PM13/132´.VIOLENCIA: con escenas SEXO: sin escenas COMPRENSION: fácil







