23 Marzo 2007 Seguir en 
Muchos son los artistas que han engrosado la lista de la historia del arte con un seudónimo. Uno de ellos fue Juan Gris, quien nació hace 120 años en un Madrid ajeno a cualquier despunte vanguardista, con el nombre de José Victoriano González. Cuando se mudó a París conoció casi inmediatamente a Pablo Picasso y a George Bracque, que lo influenciaron notablemente al punto que asimiló el estilo cubista.
La breve pero fulgurante aparición de los papiers collés (papeles pegados) en su producción de 1913 coincide con la definitiva adopción del cubismo sintético. No pasó más de un año hasta que Gertrude Stein adquirió sus primeros cuadros, con quien mantuvo además una estrecha amistad en los momentos más difíciles.
Durante la Primera Guerra Mundial, el artista sufrió un tormentoso estado de ansiedad que se expresó en sus obras, y al fugarse de París y al instalarse en el pueblito de Collioure conoció a Matisse, a quien evocó en diversas composiciones. En este período, su pintura se vuelve sombría e inquietante: "no encuentro sitio en mis cuadros para ese lado sensitivo y sensual que debería estar siempre presente", le escribe a un amigo. Fue en esos momentos cuando comenzó a cuestionar al propio cubismo, advirtiendo que Picasso y Bracque estaban abandonándolo, al igual que a la amistad que los unía.
La última década en la vida de Juan Gris coincide con los bulliciosos años 20. En 1920 se le diagnostica una grave afección pulmonar que parece ser la responsable de su muerte.
Su fallecimiento, en 1927, no ocupó grandes titulares ni impulsó el reconocimiento inmediato. Hubo que esperar varios años para que fuera considerado uno de los grandes maestros del cubismo.
La breve pero fulgurante aparición de los papiers collés (papeles pegados) en su producción de 1913 coincide con la definitiva adopción del cubismo sintético. No pasó más de un año hasta que Gertrude Stein adquirió sus primeros cuadros, con quien mantuvo además una estrecha amistad en los momentos más difíciles.
Durante la Primera Guerra Mundial, el artista sufrió un tormentoso estado de ansiedad que se expresó en sus obras, y al fugarse de París y al instalarse en el pueblito de Collioure conoció a Matisse, a quien evocó en diversas composiciones. En este período, su pintura se vuelve sombría e inquietante: "no encuentro sitio en mis cuadros para ese lado sensitivo y sensual que debería estar siempre presente", le escribe a un amigo. Fue en esos momentos cuando comenzó a cuestionar al propio cubismo, advirtiendo que Picasso y Bracque estaban abandonándolo, al igual que a la amistad que los unía.
La última década en la vida de Juan Gris coincide con los bulliciosos años 20. En 1920 se le diagnostica una grave afección pulmonar que parece ser la responsable de su muerte.
Su fallecimiento, en 1927, no ocupó grandes titulares ni impulsó el reconocimiento inmediato. Hubo que esperar varios años para que fuera considerado uno de los grandes maestros del cubismo.
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