21 Marzo 2007 Seguir en 
“No estoy desaparecida, ni fui agredida por mi esposo. Cuando solucione unos problemas personales, volveré a Tucumán a levantar las denuncias”, señaló Paola Medina, la mujer de 35 años que, según sus familiares, había desaparecido de Brasil, harta de los malos tratos de su esposo, José Belmonte. La denuncia había sido radicada por su madre, Hilda Juárez. Este es el diálogo que Medina mantuvo con LA GACETA:
- ¿Cómo se encuentra?
- Muy bien. Superé un problema de estrés y ahora me encuentro en la casa de una pariente en Buenos Aires. No hay nada extraño, sólo la exageración de mi familia.
- ¿Qué le pasó?
- Por cuestiones laborales tuve que dejar Tucumán para ir a Jujuy y de allí, a Bolivia. Es como si el mundo se me hubiera venido encima y necesitaba estar en paz, descansar y desenchufarme.
- ¿Estuvo en Brasil?
- Sí, y desde ahí se me dio por hablar a Tucumán y se armó semejante revuelo. Todo esto fue porque necesitaba sacarme un poco la presión que sentía.
- ¿Se enteró que su caso había generado preocupación?
- Sí, lo leí en el diario y todavía no puedo creer las cosas que dijo mi madre. Por ejemplo, que mi marido me había castigado durante mucho tiempo y que era capaz de hacerme cualquier cosa.
- ¿Se comunicó con su esposo?
- Sí, está por llegar a Buenos Aires. Luego retornaré a Bolivia, donde tenemos nuestro negocio. Quiero desmentir totalmente que me haya pegado. Tampoco estaba sometida y mis hijos están en perfecto estado de salud.
- Sus familiares aseguraron que era víctima de malos tratos...
- Estoy muy ofendida por las cosas que dijeron mi madre y mi hermana. El es un empresario y su imagen quedó destruida por las cosas que dijeron.
- ¿Qué le dirá a su madre?
- La verdad es que por las denuncias que realizó no tengo ganas de hablar con ella. Esperaré que las cosas se enfríen un poco para ver cómo la enfrento por el daño que hizo.
- ¿Cómo se encuentra?
- Muy bien. Superé un problema de estrés y ahora me encuentro en la casa de una pariente en Buenos Aires. No hay nada extraño, sólo la exageración de mi familia.
- ¿Qué le pasó?
- Por cuestiones laborales tuve que dejar Tucumán para ir a Jujuy y de allí, a Bolivia. Es como si el mundo se me hubiera venido encima y necesitaba estar en paz, descansar y desenchufarme.
- ¿Estuvo en Brasil?
- Sí, y desde ahí se me dio por hablar a Tucumán y se armó semejante revuelo. Todo esto fue porque necesitaba sacarme un poco la presión que sentía.
- ¿Se enteró que su caso había generado preocupación?
- Sí, lo leí en el diario y todavía no puedo creer las cosas que dijo mi madre. Por ejemplo, que mi marido me había castigado durante mucho tiempo y que era capaz de hacerme cualquier cosa.
- ¿Se comunicó con su esposo?
- Sí, está por llegar a Buenos Aires. Luego retornaré a Bolivia, donde tenemos nuestro negocio. Quiero desmentir totalmente que me haya pegado. Tampoco estaba sometida y mis hijos están en perfecto estado de salud.
- Sus familiares aseguraron que era víctima de malos tratos...
- Estoy muy ofendida por las cosas que dijeron mi madre y mi hermana. El es un empresario y su imagen quedó destruida por las cosas que dijeron.
- ¿Qué le dirá a su madre?
- La verdad es que por las denuncias que realizó no tengo ganas de hablar con ella. Esperaré que las cosas se enfríen un poco para ver cómo la enfrento por el daño que hizo.







