20 Marzo 2007 Seguir en 
Paola Noemí Medina, la mujer que se encontraba desaparecida en Brasil desde el lunes, se comunicó con su madre y le dijo que se encuentra bien, aunque todavía no regresará a la provincia por temor a su marido.
Según los familiares de Medina, Hilda Juárez, madre de la mujer desaparecida, recibió un llamado telefónico de su hija el sábado al mediodía. Paola, de 35 años, habría manifestado que está bien, aunque prefirió no dar más datos a su madre, ya que quiere permanecer aislada por un tiempo, mientras resuelve el conflicto con su esposo, José Manuel Belmonte. "Continúa en Brasil; ella está recuperándose del miedo que le tocó vivir y todavía no va a volver a la provincia", explicó Verónica Medina, hermana de la mujer, quien señaló que esta no pudo restablecer el contacto con sus familiares porque se encontraba viajando en barco por el vecino país.
Según comentó la hermana de Medina, Belmonte estaría buscando a su esposa por distintas partes de Brasil. "El piensa que fue un secuestro, pero ella se escapó por el miedo que le tenía", dijo la mujer.
Paola Medina se encontraba con Belmonte en la ciudad brasileña de Porto Velho, junto a sus hijos Melanie, de 13 años, y José Manuel, de dos. El pasado lunes, la mujer se comunicó con su hermana Verónica, y le dijo que había escapado del hotel donde estaba alojada, debido a los golpes que le propinaba su marido.
Según Hilda Juárez, Belmonte tenía un próspero aserradero en la localidad jujeña de Calilegua. Sin embargo, Medina le avisó que se irían a Bolivia en busca de nuevos horizontes económicos. Finalmente, la familia decidió trasladarse a Brasil. "Por el teléfono se escuchaba que su esposo le daba instrucciones sobre lo que debía decirme", comentó Juárez al denunciar la desaparición de su hija. "Ella me contó que tuvo que irse corriendo del hotel donde se encontraba alojada. No había llevado ni siquiera a su hijo más pequeño, porque temía que se despertara el padre y que no pudiera huir", señaló.
La mujer decidió que Javier Belmonte, el mayor de los hijos de Medina, viajara hasta Porto Velho para tratar de ubicar a su madre. El joven había llegado a Brasil, y buscó a Paola en hospitales y comisarías sin obtener resultados.
Según los familiares de Medina, Hilda Juárez, madre de la mujer desaparecida, recibió un llamado telefónico de su hija el sábado al mediodía. Paola, de 35 años, habría manifestado que está bien, aunque prefirió no dar más datos a su madre, ya que quiere permanecer aislada por un tiempo, mientras resuelve el conflicto con su esposo, José Manuel Belmonte. "Continúa en Brasil; ella está recuperándose del miedo que le tocó vivir y todavía no va a volver a la provincia", explicó Verónica Medina, hermana de la mujer, quien señaló que esta no pudo restablecer el contacto con sus familiares porque se encontraba viajando en barco por el vecino país.
Según comentó la hermana de Medina, Belmonte estaría buscando a su esposa por distintas partes de Brasil. "El piensa que fue un secuestro, pero ella se escapó por el miedo que le tenía", dijo la mujer.
Paola Medina se encontraba con Belmonte en la ciudad brasileña de Porto Velho, junto a sus hijos Melanie, de 13 años, y José Manuel, de dos. El pasado lunes, la mujer se comunicó con su hermana Verónica, y le dijo que había escapado del hotel donde estaba alojada, debido a los golpes que le propinaba su marido.
Según Hilda Juárez, Belmonte tenía un próspero aserradero en la localidad jujeña de Calilegua. Sin embargo, Medina le avisó que se irían a Bolivia en busca de nuevos horizontes económicos. Finalmente, la familia decidió trasladarse a Brasil. "Por el teléfono se escuchaba que su esposo le daba instrucciones sobre lo que debía decirme", comentó Juárez al denunciar la desaparición de su hija. "Ella me contó que tuvo que irse corriendo del hotel donde se encontraba alojada. No había llevado ni siquiera a su hijo más pequeño, porque temía que se despertara el padre y que no pudiera huir", señaló.
La mujer decidió que Javier Belmonte, el mayor de los hijos de Medina, viajara hasta Porto Velho para tratar de ubicar a su madre. El joven había llegado a Brasil, y buscó a Paola en hospitales y comisarías sin obtener resultados.







