No es un festival en el que la gente vaya a ver de cerca a las estrellas, aunque estas suelen aparecer en el comienzo y en el final de la muestra. Pero es un evento que permite un contacto muy especial con determinados invitados a través de las llamadas "clases magistrales". Este año fue la llegada de una verdadera leyenda de las pantallas -el realizador italiano Mario Monicelli -o una presencia casi mágica-, la de Hanna Schygulla- las que le pusieron una nota de nostalgia a la programación. El aporte de los "oscarizados" Enrique Bacalov y Gustavo Santaolalla constituyó un valioso punto destacable ya que son figuras vigentes en la gran producción cinematográfica. El reconocimiento a una importante figura de la industria, Lita Stantic, subrayó el destacado lugar que tiene un aspecto fundamental dentro de la realización de las películas que no siempre es debidamente reconocido. Las clases magistrales a cargo de los creadores de los estudios Aardman Peter Lord y David Sproxton le dieron un fuerte impulso a la sección dedicada al cine de animación, casi un festival dentro del Festival. Y para el final quedó la emoción pura, en los homenajes que hicieron a Gogó Andreu y a Norma Aleandro.
Por todas estas cosas y sobre todo por la impresionante convocatoria que tiene el festival entre el público es que estos 10 días convierten a Mar del Plata en la capital latinoamericana del cine. Y es cierto que prácticamente no hay excluidos en esta convocatoria: los jóvenes realizadores argentinos y de otros lugares tienen una preciosa oportunidad de que sus trabajos lleguen al público y sean observados por otras personas vinculadas a la actividad, y así, sus experiencias se enriquecen.
Problema
Quizá el único problema que tuvo lugar en toda esta complicada maquinaria en buen funcionamiento fue la ceremonia de cierre. No hay excusas para que el acto se haya demorado casi una hora y media.
Tampoco para la falta de precisión en las entradas y salidas de quienes entregan y quienes reciben los premios; la pareja de conductores dejó una pobre imagen, con salidas del libreto muy poco felices y con una falta de conocimiento del tema y de las personalidades que produjo momentos lamentables. Es una verdadera pena que en una organización tan compleja no se preste atención a pequeños detalles que pueden empañar los resultados del esfuerzo.
La edición 23 del festival, que se hará en 2008, tendrá nuevo director. Se verá entonces si lo que se ha hecho de bueno hasta ahora se mantiene y si se corrigen los errores que aún pueden señalarse en la realización de este, que ya se ha convertido en un importante encuentro a nivel internacional.
Análisis de 







