"El Festival no puede centrarse en el glamour"

El presidente del evento hizo un extenso balance de su gestión con LA GACETA. "La base está". Ahora estrenará su nueva película y hasta es posible que sea candidato en las próximas elecciones.

MIGUEL PEREIRA. El director de “La deuda interna” reiteró que las estrellas son las películas.(LA GACETA / ANTONIO FERRONI)
MIGUEL PEREIRA. El director de “La deuda interna” reiteró que las estrellas son las películas.(LA GACETA / ANTONIO FERRONI)
19 Marzo 2007
MAR DEL PLATA (Enviado especial, por Juan Carlos di Lullo).- En reiteradas oportunidades ha manifestado que este fue el último Festival Internacional de Cine bajo su dirección, y que ha llegado a su fin el "plan quinquenal" que se propuso cuando encaró la organización de la primera edición a su cargo. Miguel Pereira mantiene el tono calmo y pausado que lo caracteriza, aunque el cierre de la 22 edición de la muestra en Mar del Plata ha precipitado una serie de problemas que han requerido su atención hasta el último minuto. Pero acepta hacer un balance de todo este proceso para LA GACETA. "Hace cinco años, el entonces titular del Incaa, Jorge Coscia, me ofreció hacerme cargo del festival, lo que me sorprendió porque jamás hubiera pensado que me convocarían para una tarea semejante; no porque fuera ajeno a ese mundo, ya que con mi película ?La deuda interna? había recorrido más de 20 muestras internacionales. Creo que me llamaron porque vieron en mí un realizador independiente ?no pertenezco a ningún tipo de asociación de cine en la Argentina- que siempre trabajó o en Jujuy o en Londres, que es donde me formé y donde viví muchos años ", recuerda el cineasta.
Pereira relata que aceptó en plena conciencia de que tenía que dejar de lado temporalmente su vocación porque la realización de películas es incompatible con la dedicación que exigen las tareas de organización que tenía que encarar, pero que decidió hacerlo convencido de que era una forma de trabajar por el cine argentino desde otro lugar. "Quise ser parte de un momento en el que la industria cinematográfica nacional se empezaba a revitalizar y nuestras películas obtenían reconocimientos internacionales", explica. El realizador agradece la decisión de las autoridades del Incaa de ese momento, respecto de respetar la condición que puso para hacerse cargo de la tarea: la de permitirle desarrollar un plan de largo alcance. "Soy directamente responsable de todo lo que pasó en estos cinco años, de lo bueno y de lo malo", afirma.

Refundarlo
Pereira entendió que al festival había que refundarlo porque se encontraba como un barco a la deriva, sin objetivos claros; la primera tarea que se planteó entonces fue la de darle una identidad a la muestra. "El sesgo que se le dio desde el inicio -aunque en un principio fue algo simplemente declamativo- fue el de una identidad latinoamericana; pero al principio no se encontraba suficiente material como para conformar una muestra importante", admite.
En esos años se comenzó a premiar a los precursores, como una manera de reconocer que la existencia de un nuevo cine argentino se debía al trabajo de aquellos pioneros. "Poco a poco fue aumentando la cantidad de películas que llegaban al festival y fue elevándose el nivel de la programación. En primer lugar tratamos de traer el cine del mundo a nuestro país, para escapar un poco del pensamiento único, que establece la presencia casi exclusiva del cine norteamericano y de los productos de Hollywood; ahí se notó la avidez de la gente por ver otras cinematografías, otras problemáticas, otras formas narrativas, otras iconografías; y, desde acá, atraer a los extranjeros con el cine latinoamericano".
El cineasta sigue sosteniendo que la esencia de un festival es el cine; por eso mantiene su postura de no centrar la muestra de Mar del Plata en figuras glamorosas sino en una programación atractiva, variada y abundante. "Las estrellas son las películas", ha sido su eslogan a lo largo de varios años. "Después de cinco años, esta es la primera vez que veo que la prensa se ocupa de comentar la programación, empieza a hablar de las películas", se ufana. La importancia que se le asigna a la producción argentina no está -según Pereira- sólo en la presencia de dos títulos nacionales en la competencia oficial, sino en la creciente cantidad de trabajos de realizadores argentinos en las distintas secciones creadas para su exhibición: la Mirada Interior o la Vitrina Argentina funcionaron como espacio de promoción para muchos directores.

Paralelo futbolero
Pereira recurrió a un paralelo futbolero para definir cómo queda el festival luego de este quinquenio bajo su dirección. "Cuando comencé, me gustaba parafrasear a ?Mostaza? Merlo y decía que íbamos ?paso a paso?; ahora puedo parafrasear al ?Bambino? Veira y decir que ?la base está?. Creo que dejo un festival ordenado, en el que hay una metodología que funciona; hemos logrado a lo largo de estos cinco años una base de datos extraordinaria, estamos interconectados con todos los festivales del mundo, se ha logrado reciprocidad con los programadores de otros festivales, y se ha capacitado a un equipo de programadores capaces de garantizar que la provisión de cine va a ser de ahora en más de la mejor calidad", concluye.

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