Una tucumana está desaparecida en Brasil
La madre de la víctima comentó que luego de ser golpeada por su marido, la mujer huyó, pero desde el lunes no saben nada de ella. Dos hijos de la pareja están en la zona de Porto Velho, otro en Bolivia y un cuarto fue a buscarlos. La Justicia local no puede actuar.
17 Marzo 2007 Seguir en 
"Quiero saber qué le pasó a mi hija. Necesito saber dónde está". A los gritos y con lágrimas en los ojos, Hilda Juárez, recorrió los pasillos de Tribunales para solicitar que la Justicia busque a su hija, Paola Noemí Medina, de 35 años, quien, según denunció, está desaparecida en Brasil.
La mujer, según explicó la madre, se encontraba con su esposo, José Manuel Belmonte y sus hijos Melanie (13) y José Manuel (2) en la ciudad brasileña de Porto Velho, al norte de Brasil. "El lunes ella habló con mi otra hija diciéndome que se había escapado del hotel donde estaban alojados porque no aguantaba más los castigos de mi yerno", aseguró Suárez, desesperada.
Según los dichos de la mujer, el matrimonio tenía un próspero aserradero en la localidad jujeña de Calilegua. Sin embargo, hace dos semanas, Medina le avisó que se irían a Bolivia en busca de nuevos horizontes económicos. "A los pocos días se comunicó telefónicamente y me anunció que habían decido trasladarse a Brasil, sin darme mayores precisiones. Por el teléfono se escuchaba a su esposo que le daba instrucciones sobre lo que debía decirme", comentó Juárez.
Con el correr de los días, la familia de la desaparecida fue descubriendo algunos detalles. Por ejemplo, se enteraron de que habían dejado a otra hija, Giselle (10 años) en la ciudad boliviana de Roviralta. "El decía que la niña no era su hija y por eso la odiaba. Mi hija debía haber estado muy presionada para dejarla abandonada en la casa de unos conocidos", expresó Juárez.
Aparentemente, la familia Belmonte, salió de Roviralta hacia Cobija, también de Bolivia. Desde allí se habrían trasladado a Brasil. "Ella me contó que tuvo que irse corriendo del hotel donde se encontraba alojada. No había llevado ni siquiera a su hijo más pequeño, porque temía que se despertara el padre y que no pudiera huir", relató con angustia.
Al enterarse de lo que estaba ocurriendo, los familiares de Medina decidieron que Javier Belmonte, el mayor de los hijos de la pareja, viajara hasta Porto Velho para tratar de ubicar a su madre. El joven de 17 años, llegó hasta el país vecino y -según relató Verónica Medina, hermana de la desaparecida-, la buscó en hospitales y comisarías sin tener resultados. "Le advertí que tuviera cuidado, que no se dejara engañar por su padre. Pero él tampoco volvió a comunicarse con nosotros", relató.
La investigación
Juárez, al no tener ninguna novedad sobre el paradero de su hija ni de sus nietos (la última comunicación fue el lunes), denunció el caso el miércoles por la mañana en la seccional 10a. Ayer se presentó ante la fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) para ratificar su demanda. "Sé que la Justicia tucumana no puede intervenir, pero sí a través de ella pueden realizar las gestiones necesarias para que se la busque en Brasil", señaló Juárez. Un vocero del consulado de Argentina en Brasilia, en un contacto telefónico con LA GACETA, explicó que desconocían el caso, y sugirió a los familiares de Medina que realizaran la denuncia en la Cancillería.
La mujer, según explicó la madre, se encontraba con su esposo, José Manuel Belmonte y sus hijos Melanie (13) y José Manuel (2) en la ciudad brasileña de Porto Velho, al norte de Brasil. "El lunes ella habló con mi otra hija diciéndome que se había escapado del hotel donde estaban alojados porque no aguantaba más los castigos de mi yerno", aseguró Suárez, desesperada.
Según los dichos de la mujer, el matrimonio tenía un próspero aserradero en la localidad jujeña de Calilegua. Sin embargo, hace dos semanas, Medina le avisó que se irían a Bolivia en busca de nuevos horizontes económicos. "A los pocos días se comunicó telefónicamente y me anunció que habían decido trasladarse a Brasil, sin darme mayores precisiones. Por el teléfono se escuchaba a su esposo que le daba instrucciones sobre lo que debía decirme", comentó Juárez.
Con el correr de los días, la familia de la desaparecida fue descubriendo algunos detalles. Por ejemplo, se enteraron de que habían dejado a otra hija, Giselle (10 años) en la ciudad boliviana de Roviralta. "El decía que la niña no era su hija y por eso la odiaba. Mi hija debía haber estado muy presionada para dejarla abandonada en la casa de unos conocidos", expresó Juárez.
Aparentemente, la familia Belmonte, salió de Roviralta hacia Cobija, también de Bolivia. Desde allí se habrían trasladado a Brasil. "Ella me contó que tuvo que irse corriendo del hotel donde se encontraba alojada. No había llevado ni siquiera a su hijo más pequeño, porque temía que se despertara el padre y que no pudiera huir", relató con angustia.
Al enterarse de lo que estaba ocurriendo, los familiares de Medina decidieron que Javier Belmonte, el mayor de los hijos de la pareja, viajara hasta Porto Velho para tratar de ubicar a su madre. El joven de 17 años, llegó hasta el país vecino y -según relató Verónica Medina, hermana de la desaparecida-, la buscó en hospitales y comisarías sin tener resultados. "Le advertí que tuviera cuidado, que no se dejara engañar por su padre. Pero él tampoco volvió a comunicarse con nosotros", relató.
La investigación
Juárez, al no tener ninguna novedad sobre el paradero de su hija ni de sus nietos (la última comunicación fue el lunes), denunció el caso el miércoles por la mañana en la seccional 10a. Ayer se presentó ante la fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) para ratificar su demanda. "Sé que la Justicia tucumana no puede intervenir, pero sí a través de ella pueden realizar las gestiones necesarias para que se la busque en Brasil", señaló Juárez. Un vocero del consulado de Argentina en Brasilia, en un contacto telefónico con LA GACETA, explicó que desconocían el caso, y sugirió a los familiares de Medina que realizaran la denuncia en la Cancillería.







