En Mar del Plata el cine se mira con cara de póker

Mañana concluye el festival, y una película española se ubicó como una de las favoritas. LA GACETA dialogó extensamente con el presidente del jurado, el director norteamericano Charles Burnett

(LA GACETA/ANTONIO FERRONI ENVIADO ESPECIAL)
(LA GACETA/ANTONIO FERRONI ENVIADO ESPECIAL)
16 Marzo 2007
MAR DEL PLATA.- (Enviado especial, Juan Carlos di Lullo).- No tiene para nada la actitud distante que se podría esperar de alguien que cuenta con una de sus películas declarada Tesoro Nacional por la Biblioteca del Congreso de los EE.UU., y que por otro de sus filmes ganó tres Independent Spirit Awards, un premio especial del Jurado en el festival de Sundance y un premio especial de la Asociación de críticos de Los Angeles. Charles Burnett, presidente del Jurado de la 22 edición del Festival Internacional de Cine se detiene en plena calle en Mar del Plata ante el requerimiento de los periodistas y responde sin exigir citas protocolares las preguntas de LA GACETA. La charla prosigue en el desayuno, a la mañana siguiente; es que Burnett tiene mucho para contar.
"Lo que hay que tener en cuenta es lo que el director ha querido expresar y cómo llega a la audiencia; todos tenemos preferencias cinematográficas y hemos formado un gusto por determinadas expresiones, pero esto no debe llevarnos a ver una película pensando permanentemente que la hubiéramos hecho de otra manera, sacando esto y agregando aquello", dice para destacar los elementos que debe tener en cuenta el jurado a la hora de hacer su trabajo. "Es muy complicado determinar si este es mejor filme que aquel; lo que hay que examinar es si el director logró expresar en la pantalla la idea que se propuso transmitir", explica. Burnett confirma que ve las películas en competencia mezclado con el público en las proyecciones matutinas en el Auditorium. "Es interesante observar las reacciones del público, aunque me sorprendió comprobar que los espectadores en Mar del Plata son muy respetuosos de lo que ven en la pantalla y no se pueden notar grandes reacciones, más allá de las risas o de algunos aplausos cuando termina la función; suena raro, tratándose de un pueblo latino, porque miran las películas con una especie de ?cara de póker?", reflexiona. El realizador sostiene que la experiencia de ver un filme junto con el público permite a los cineastas despegarse un poco de las deformaciones profesionales y los ayuda a comprobar si no están encerrándose en un lenguaje propio.
El realizador norteamericano, que nació en 1944 en Mississippi, sostiene que el problema del cine independiente no se termina en las limitaciones que los realizadores deben vencer a la hora del rodaje. "Es muy difícil encontrar la forma de que la película se vea en muchas salas; los exhibidores siempre prefieren las comedias o los grandes títulos comerciales, y el espacio para que el cine independiente llegue al público es demasiado restringido", acota con preocupación. En ese sentido remarcó que la realización de festivales como el de Mar del Plata le garantizan a cierto tipo de cine la posibilidad de ser apreciado por mucha gente, y sostuvo que para un buen número de realizadores, la participación en una muestra de este tipo sirve como una suerte de lanzamiento publicitario, por el impulso que la película recibe en los medios y los comentarios y las críticas que se le hacen. Consultado acerca del papel que deben jugar las instituciones oficiales en la difusión del cine independiente, Burnett fue terminante: "creo que el Estado no tiene que meterse en el tema de formar el gusto de la audiencia; lo que sí tiene que hacer es apoyar económicamente la actividad y garantizar mediante ayudas o el fomento a cineclubes la posibilidad de que el cine alejado del gran circuito comercial llegue al público". El realizador advierte que esta acción del Estado puede llegar a estar teñida por los intereses políticos, y dice que la administración de los republicanos en su país tiende a manejar los fondos destinados a subsidios para que se favorezcan filmes que exalten los valores tradicionalmente entendidos como patrióticos.