15 Marzo 2007 Seguir en 
"Ninguno de ellos es el remisero que nos llevó a nosotros". Con tono firme, Virginia Mercado admitió -en consecuencia- que no podía reconocer a un hombre que estaba delante de ella, y que se encuentra detenido por abuso sexual, como la persona que la trasladó junto a Paulina Alejandra Lebbos el 26 de febrero de 2006. De esta forma, otra de las hipótesis que habían surgido en la investigación del crimen de la estudiante universitaria quedó descartada, aunque esto era algo que los investigadores ya suponían.
"No hay peor gestión que la que no se hace", señaló Alberto Lebbos, padre de la víctima, quien acompañó a la estudiante salteña desde que llegó a Tribunales hasta que culminó con la rueda de reconocimiento. Durante la medida, cuatro hombres se pararon junto a Osvaldo Contreras, el remisero de 28 años que está acusado de haber abusado a una menor de edad en el parque 9 de Julio en enero. Según consta en la investigación judicial, el sospechoso circulaba en ese momento en un auto similar al que abordaron Lebbos y Mercado luego de salir de un boliche de la ex zona del Abasto.
Emilio Mrad, representante de la familia Lebbos, y Eduardo Moreno, asesor de César Soto, el novio de Paulina, habían encontrado algunas similitudes entre ambos casos, por lo que le solicitaron al fiscal Carlos Albaca (secretaría de Emilio Salazar) que se hiciera una rueda de reconocimiento.
Mercado, casi una semana más tarde de lo previsto, llegó a la provincia acompañada por su madre. Ingresó cerca de las 9 y antes de las 11, se retiró en el automóvil de su abogado, Elías Chebles, después de asegurar que el sospechoso no era el remisero que todos buscan. "Ella se comprometió, como lo hizo siempre, a presentarse para colaborar con el esclarecimiento del caso", indicó Lebbos.
No bajará los brazos
El padre de Paulina indicó que si bien es cierto que este fue un nuevo traspié para encontrar al o a los culpables del crimen, no bajará los brazos. "No voy a descansar hasta que se sepa la verdad. Se cumplió una etapa, pero quiero que ahora vengan todos los que encubrieron el crimen de mi hija", indicó.
Por su parte, Tomás Robert, defensor de Contreras, quien se encuentra con prisión preventiva, adelantó que solicitará a la Justicia que su cliente sea sobreseido en el caso Lebbos. "Siempre tuvo la voluntad de demostrar que no tuvo nada que ver con el crimen y, con la rueda de reconocimiento, quedó demostrado", concluyó.
A partir de ahora, el fiscal Albaca continuará con la investigación. Para ello, continúa esperando que las compañías de telefonía móvil les envíen un informe detallado sobre las llamadas que realizó y que recibió Paulina antes de que desapareciera.
En los próximos días, el fiscal definirá si serán los peritos de la Policía Federal o los de la Policía de Buenos Aires quienes estudien los resultados de las autopsias que le realizaron al cuerpo de Paulina. Además de tener una nueva opinión, Albaca intentará desbrozar cuál fue la razón de la muerte de la joven. Hasta el momento se sostiene que fue estrangulada, pero ni siquiera eso es seguro, en el caso que ya lleva más de un año de investigación.
"No hay peor gestión que la que no se hace", señaló Alberto Lebbos, padre de la víctima, quien acompañó a la estudiante salteña desde que llegó a Tribunales hasta que culminó con la rueda de reconocimiento. Durante la medida, cuatro hombres se pararon junto a Osvaldo Contreras, el remisero de 28 años que está acusado de haber abusado a una menor de edad en el parque 9 de Julio en enero. Según consta en la investigación judicial, el sospechoso circulaba en ese momento en un auto similar al que abordaron Lebbos y Mercado luego de salir de un boliche de la ex zona del Abasto.
Emilio Mrad, representante de la familia Lebbos, y Eduardo Moreno, asesor de César Soto, el novio de Paulina, habían encontrado algunas similitudes entre ambos casos, por lo que le solicitaron al fiscal Carlos Albaca (secretaría de Emilio Salazar) que se hiciera una rueda de reconocimiento.
Mercado, casi una semana más tarde de lo previsto, llegó a la provincia acompañada por su madre. Ingresó cerca de las 9 y antes de las 11, se retiró en el automóvil de su abogado, Elías Chebles, después de asegurar que el sospechoso no era el remisero que todos buscan. "Ella se comprometió, como lo hizo siempre, a presentarse para colaborar con el esclarecimiento del caso", indicó Lebbos.
No bajará los brazos
El padre de Paulina indicó que si bien es cierto que este fue un nuevo traspié para encontrar al o a los culpables del crimen, no bajará los brazos. "No voy a descansar hasta que se sepa la verdad. Se cumplió una etapa, pero quiero que ahora vengan todos los que encubrieron el crimen de mi hija", indicó.
Por su parte, Tomás Robert, defensor de Contreras, quien se encuentra con prisión preventiva, adelantó que solicitará a la Justicia que su cliente sea sobreseido en el caso Lebbos. "Siempre tuvo la voluntad de demostrar que no tuvo nada que ver con el crimen y, con la rueda de reconocimiento, quedó demostrado", concluyó.
A partir de ahora, el fiscal Albaca continuará con la investigación. Para ello, continúa esperando que las compañías de telefonía móvil les envíen un informe detallado sobre las llamadas que realizó y que recibió Paulina antes de que desapareciera.
En los próximos días, el fiscal definirá si serán los peritos de la Policía Federal o los de la Policía de Buenos Aires quienes estudien los resultados de las autopsias que le realizaron al cuerpo de Paulina. Además de tener una nueva opinión, Albaca intentará desbrozar cuál fue la razón de la muerte de la joven. Hasta el momento se sostiene que fue estrangulada, pero ni siquiera eso es seguro, en el caso que ya lleva más de un año de investigación.







