"Hay que afrontar una guerra de amor contra la trata de niños"

Ricky Martin arribará esta tarde a esta ciudad, acompañado por su madre, pocas horas antes del show que brindará a las 22.30 en el club Central Córdoba. Se refirió a la lucha que mantiene desde su fundación.

CAMERINO COQUETO. El boricua hará la previa en este espacio, especialmente diseñado para él y sus familiares. LA GACETA /  JORGE OLMOS SGROSSO
CAMERINO COQUETO. El boricua hará la previa en este espacio, especialmente diseñado para él y sus familiares. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
05 Marzo 2007
"Uy, sí. La ansiedad siempre existe", responde desde el otro lado de la línea telefónica Ricky Martin, mientras es conducido en una limusina hacia la cancha de River Plate.
Falta poco para que actúe y el silencio a su alrededor da la pauta de que sus colaboradores respetan su necesidad de paz y tranquilidad.
Esta noche, el cantante boricua se presentará en el club Central Córdoba, a las 22.30, como parte de su gira "Blanco y Negro Tour". Ayer precisamente se terminaron todos los trabajos en el estadio (iluminación y sonido), y la venta de entradas tuvo mayor movimiento.
Ricky, amable y dispuesto a pesar de la advertencia de su manager de que la entrevista telefónica exclusiva con LA GACETA sería de sólo cinco minutos, continúa con su explicación: "por más grande o pequeño que sea el escenario, siempre hay ansiedad; no diría nerviosismo, sino una necesidad física de entrar en escena". "Son casi 20 años en los escenarios, pero esa sensación es la misma siempre", agregó.

Gira mágica
El cantante contó que en esta gira, hasta ahora, le tocó visitar países y ciudades diferentes, y actuar ante públicos exigentes. "Trabajamos con grandes músicos y bailarines, con un show con mucho movimiento escénico inspirado en el teatro, en Brod; es un espectáculo bien completo", confirma en un tono bastante neutro que, sin embargo, deja entrever la forma de hablar de su Puerto Rico natal.
"Los críticos consideran que es un show muy bonito... es una gira mágica", agrega.

Tareas humanitarias
Pasaron más de dos minutos de charla, y las advertencias sobre el tiempo fueron demasiado serias como para no tenerlas en cuenta. Por ello, la música y el show le dan paso a sus tareas humanitarias y sociales, que desde la fundación que lleva su nombre él encabeza por el mundo.
La fundación, según cuenta Ricky, se creó hace casi siete años en Puerto Rico, con el objetivo de trabajar por el bienestar de la niñez en salud y educación. "Pero en un viaje a la India literalmente rescaté a tres niños de la calle, los llevé a un orfanato, y a partir de ahí empecé a entender lo grave de la trata de personas; empecé a estudiar, conocía a grandes activistas en Washington y también a víctimas de todo el mundo, que me enseñaron lo oscuro que es ese mundo", explica con seriedad y conocimiento.

El negocio
Para que la idea quede aún más clara, Ricky da un dato: el tráfico de personas es un negocio que en el mundo mueve 10.000 millones de dólares al año. "Y el que calla otorga, y si sabes esto y no dices nada, eres un criminal más", sentencia. "Ahora hay que afrontar una guerra de amor para terminar con todo esto, porque hicimos cosas importantes pero no alcanzan", admite.
En algún punto, su condición de artista famoso y de militante social se tocan. "Me di cuenta de que el trabajo humanitario, sin el poder de la música, no es nada. Tengo amigos activistas que llevan 20 años trabajando contra la trata humana, y me dicen que necesitan mi voz porque llega a las masas, es poderosa", dice, mientras empieza a despedirse con amabilidad, enviando saludos a sus seguidores tucumanos y esperando la sorpresa de su actuación en la provincia.








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