Siempre levantó su voz en contra de la segregación racial

Miriam Makeba cumple hoy 75 años. Su cumpleaños, sin embargo, se verá ensombrecido por dos golpes del destino: un incendio y un robo.

04 Marzo 2007
Johannesburgo.- Voz potente y una presencia majestuosa como comprometida activista en la lucha por la paz y el entendimiento entre los pueblos. Así conoce el mundo a Miriam Makeba.
La diva de la canción africana, que se dio a conocer en todo el mundo con su hit “Pata, pata”, cumple hoy 75 años. Su cumpleaños, sin embargo, se verá ensombrecido por dos golpes del destino: primero, se declaró un incendio en su casa, y luego entraron ladrones y se llevaron sus vestidos de diseño favoritos. “Es una vergüenza el enorme espacio que ocupa la delincuencia en nuestra sociedad”, declaró Makeba, indignada, al diario “Sowetan”. La fornida cantante, que en 1966 se convirtió en la primera artista de Africa en ser distinguida con un Grammy, sigue entusiasmando y conmoviendo como antes.
Papa Wemba, el que posiblemente sea el representante más conocido del “afropop”, reconoció hace poco en Johannesburgo: “quizá ella no lo sabe, pero siempre fue mi ídolo. Su abnegación y su valentía dejaron una profunda impresión en mí”.

Jazz y folclore
La actriz, compositora, autora y bisabuela siempre levantó su voz en contra de la segregación racial y la injusticia en su país y el resto del continente africano.
Nacida en Johannesburgo, creció con el jazz de los años 50. La artista, que debido al régimen del apartheid tuvo que vivir 31 años en el exilio, fue a partir de los años 60 una de las primeras en llevar a Occidente la música de su continente. Entusiasmaba con su mezcla de jazz, protesta y folclore. Sus canciones provenían en general de la tradición xhosa, pero también incluyó en su repertorio canciones en portugués, español o iddish.
En 1960, tras una estancia en el exterior, no pudo regresar a Sudáfrica por su lucha pública contra el apartheid. Por eso se quedó en Londres, donde conoció a Harry Belafonte, que quedó impresionado con su talento y más adelante le abrió las puertas de Estados Unidos.

Despedida
Pero cuando en 1968 se casó con el activista del “black power” Stokely Carmichael, buscado por el FBI, le rescindieron los contratos discográficos y le cancelaron los conciertos. Tuvo que abandonar Estados Unidos y se trasladó a Guinea, en Africa occidental, donde recibió un pasaporte diplomático. Pero no pudo regresar a su casa hasta 1990, cuando al apartheid comenzó a desmoronarse.
En 2006, la estrella de la música sudafricana se despidió definitivamente de los escenarios tras más de 50 años de carrera con una gira por más de 10 países.
En la actualidad se dedica a su proyecto favorito: formar a niñas talentosas en una escuela subvencionada por ella misma, en su propia ciudad. (DPA)












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