La última gran diva de Hollywood cumple 75 años

Liz Taylor, que protagonizó alrededor de 40 filmes, estuvo casada ocho veces, y se ganó los titulares de los medios con sus romances y sus problemas con el alcohol y el sobrepeso.

“CLEOPATRA”. Por su interpretación ganó un millón de dólares.
“CLEOPATRA”. Por su interpretación ganó un millón de dólares.
27 Febrero 2007
Los Angeles.- ¿La vida de Liz Taylor como película? Cualquier director razonable dejaría el libreto porque es una historia demasiado enredada. ¿Quién es capaz de protagonizar de manera creíble más de 50 películas, agotar a ocho maridos y ser durante décadas la favorita de la sección de chismes? Sí, Liz Taylor puede.
Sobre el escenario ha ejecutado una vida de tango, que le roba el aliento a todo simple mortal. Su inclinación por los roles femeninos sensuales y apasionados -tanto en la vida real como en la pantalla- la convirtió en la reina de las estrellas en los años dorados del cine estadounidense. Hoy, la última gran diva de Hollywood cumple 75 años.
Taylor, que fue nombrada dama del imperio británico por la reina Isabel II de Inglaterra, sólo se deja ver en público en escasas ocasiones. El año pasado negó con ímpetu los rumores de que sufría Alzheimer. “¿Parezco como si fuera a morir pronto?”, preguntó combativa en el programa de entrevistas “Larry King Live” y explicó que necesita silla de ruedas sólo por sus crónicos problemas de espalda. Su nombre completo es Elizabeth Rosemond Taylor y nació en Londres. Se puso zapatos de ballet apenas aprendió a caminar y a los tres años bailó junto a su clase ante la reina de Inglaterra. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, sus padres estadounidenses regresaron a Los Angeles, donde la ambiciosa madre de la niña de 11 años le consiguió un papel en una película de “Lassie”. Sin embargo, el camino a la fama tuvo obstáculos. Universal Studio determinó que sus ojos eran “demasiado viejos”, y logró que fuera eliminada de la lista de estrellas con mayor proyección y despedida. La rival Metro-Goldwyn-Mayer le ofreció después un lucrativo contrato, pero encontró a la niña demasiado pequeña. Debió someterse a una cama ortopédica, hasta sufrir daños permanentes en la espalda. “Si comienzas tempranamente en el negocio del espectáculo, no tienes una buena infancia”, dijo recientemente. Sólo pocos años y varias películas después, Liz Taylor fue considerada por sus ojos fascinantes y su erótica presencia la mujer más hermosa del mundo. Sin embargo, Richard Burton, quien luego fue dos veces su marido, la llamaba públicamente “gorda codorniz”, y sólo pudo relativizar con dificultad el término señalando que amaba “cada gramo de ella”.
A los 24 años, la actriz logró su primer éxito con “Gigante” (1956), la última cinta de James Dean. Como las perlas en un collar siguen entonces año a año los grandes clásicos como “El gato sobre un tejado de zinc caliente” (1958) o “De repente, en el verano” (1959). “Cleopatra” (1963) sería para ella un doble acontecimiento: en ese filme, Taylor fue la primera actriz en la historia en recibir un salario de un millón de dólares, y además conoció a su marido número 5 y 6:         Richard Burton. Fue una relación altamente explosiva: ambos se casaron en 1964 e inicialmente permanecieron juntos durante 10 años, en un amor-odio de alta exposición pública. Luego del divorcio hubo un año de separación, y luego un nuevo matrimonio, hasta que la relación se rompió definitivamente en 1976. “Aún hoy llevo su anillo. El fue mi gran amor”, afirma la diva.
Por “Quién le teme a Virginia Woolf” (1966) Taylor obtuvo su segundo Oscar. El primero lo consiguió varios años antes por su papel de prostituta de lujo en “UNa mujer marcada” (1960). En los años 70 y 80 hizo  cada vez menos películas, y las temáticas fueron menos profundas. Taylor aparece en los titulares sobre todo por sus modales de estrella, sus matrimonios y romances, con problemas de alcohol y de sobrepeso, así como por sus diversas enfermedades. (DPA)














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