27 Febrero 2007 Seguir en 
LOS ANGELES.- La batalla legal por los restos de la ex conejita de Playboy Anna Nicole Smith y el ingreso de la estrella pop Britney Spears (foto) a un centro de desintoxicación extremó el apetito insaciable de los medios estadounidenses por las celebridades, señalan los expertos.
Tras la muerte de la ex modelo de Playboy, el 8 de febrero -a los 39 años- en Florida, la televisión y las revistas exploraron todos los ángulos de la vida de esta extravagante mujer. Sus familiares se disputaban sus restos ante un juez, que comparó la querella con un “circo” mientras el tribunal era asediado por la prensa.
El padre, el guardaespaldas, el chofer y hasta la hermana del abogado y pareja de Smith fueron interrogados por las grandes cadenas de televisión.
El ingreso de Spears a un centro de desintoxicación la semana pasada generó la misma histeria en los medios. Desde que se conoció la noticia, los paparazzi montaron sus equipos alrededor del lugar, donde se internó por razones desconocidas, para intentar conseguir una imagen de la cantante de 25 años.
“Hay muchos factores combinados que explican por qué estos acontecimientos son tan irresistibles. Uno es que las noticias actualmente son muy deprimentes”, explica Jake Halpern, autor del libro “Fame Junkies”, sobre la adicción del público estadounidense a las celebridades. El libro señala que la revista “People”, dedicada al mundo del espectáculo, tuvo un incremento en sus ventas después del año 2000 en 18,7%, mientras que los semanarios serios como “Newsweek”, “Time” o “The New Yorker” sólo crecieron 2%. “El otro factor es que, con la competencia del satélite y de la televisión por cable, las cadenas televisivas tienen miedo de perder audiencia”, resumió. (AFP)
Tras la muerte de la ex modelo de Playboy, el 8 de febrero -a los 39 años- en Florida, la televisión y las revistas exploraron todos los ángulos de la vida de esta extravagante mujer. Sus familiares se disputaban sus restos ante un juez, que comparó la querella con un “circo” mientras el tribunal era asediado por la prensa.
El padre, el guardaespaldas, el chofer y hasta la hermana del abogado y pareja de Smith fueron interrogados por las grandes cadenas de televisión.
El ingreso de Spears a un centro de desintoxicación la semana pasada generó la misma histeria en los medios. Desde que se conoció la noticia, los paparazzi montaron sus equipos alrededor del lugar, donde se internó por razones desconocidas, para intentar conseguir una imagen de la cantante de 25 años.
“Hay muchos factores combinados que explican por qué estos acontecimientos son tan irresistibles. Uno es que las noticias actualmente son muy deprimentes”, explica Jake Halpern, autor del libro “Fame Junkies”, sobre la adicción del público estadounidense a las celebridades. El libro señala que la revista “People”, dedicada al mundo del espectáculo, tuvo un incremento en sus ventas después del año 2000 en 18,7%, mientras que los semanarios serios como “Newsweek”, “Time” o “The New Yorker” sólo crecieron 2%. “El otro factor es que, con la competencia del satélite y de la televisión por cable, las cadenas televisivas tienen miedo de perder audiencia”, resumió. (AFP)
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