26 Febrero 2007 Seguir en 
HOLLYWOOD, EE.UU.- Ex hippie y combativo argentino de los años 70, Gustavo Santaolalla terminó probando suerte como músico en Estados Unidos, donde después de casi 30 años terminó convirtiéndose en el Rey Midas del rock alternativo y en compositor para cine. Ayer se alzó ayer con su segundo Oscar, esta vez por la banda sonora de "Babel".
"Es una posibilidad muy remota para un recién llegado al mundo del cine como yo", había dicho el músico a AFP horas antes de la entrega de los máximos premios de Hollywood. Aquejado por una gripe bastante fuerte, también apostó que se mejoraría de un solo golpe si se ganaba la estatuilla dorada como la que se llevó en la edición pasada de los Oscar por su trabajo en "Secreto en la montaña", el western gay.
"Deseaba un cambio. Siempre fui un apasionado del cine, pero nunca imaginé que llegaría al Oscar", decía antes del primero Santaolalla, que hoy sigue firme como productor de Juanes y de Café Tacuba; sale en las radios con su banda Bajofondo Tango Club en fusión con los reggaetoneros de Calle 13 y afina notas de filmes para Sean Penn, Walter Selles y Francis Ford Coppola.
Un año fantástico
Este segundo Oscar es el corolario de un año fantástico: sumó su tercera nominación consecutiva para los Bafta (los Oscar británicos) -trofeo que logró en 2004 por "Diarios de Motocicleta"- por la cinta de su amigo Alejandro González Iñárritu.
El músico de 54 años, que era un delgado hippie en los 70, es hoy un paradigma de las bandas más reconocidas en la escena del rock, desde México hasta el cono sur. Ha incursionado por géneros musicales tradicionales como el tango o el folclore de su Argentina natal, y en todos se ha destacado con talento. Además, ha consolidando su negocio, Surco, un próspero estudio de producción.
Santaolalla, casado desde hace 22 años con Alejandra, una coterránea fotógrafa, había elogiado el trabajo de sus colegas rivales en la competencia por el Oscar 2006: el español Javier Navarrete por "El laberinto del fauno"; el francés Alexandre Desplat, por "La Reina", y los estadounidenses Philip Glass -"Diario de un escándalo"- y Thomas Newman -"El buen alemán"-. Newman había asistido a la ceremonia de los Oscar como uno de los favoritos. Era su octava nominación, pero nunca lo ganó.
"Es entonces cuando siento que he tenido mucha suerte", afirmó Santaolalla al referirse a este colega y también a Ennio Morricone, el compositor italiano que fue homenajeado con el Oscar Honorífico, tras haber sido postulado cinco veces y nunca ganar la dorada estatuilla.
Influyente
El compositor argentino llegó a la meca del cine en 1978, en pleno período de represión militar, luego de haber integrado una banda junto a León Gieco -Arco Iris-. En EEUU se consolidó como uno de los productores más importantes del rock hispanoamericano al apostar por Café Tacuba y por Molotov.
Según la revista "Time", Santaolalla, que ganó también el Grammy 2005 al Mejor Productor del Año, es uno de los 25 hispanos más influyentes en Estados Unidos. Sin embargo, a este oficio que le valió dos Oscar recién se zambulló de lleno en 2000, convocado por su amigo González Iñárritu. (AFP)
"Es una posibilidad muy remota para un recién llegado al mundo del cine como yo", había dicho el músico a AFP horas antes de la entrega de los máximos premios de Hollywood. Aquejado por una gripe bastante fuerte, también apostó que se mejoraría de un solo golpe si se ganaba la estatuilla dorada como la que se llevó en la edición pasada de los Oscar por su trabajo en "Secreto en la montaña", el western gay.
"Deseaba un cambio. Siempre fui un apasionado del cine, pero nunca imaginé que llegaría al Oscar", decía antes del primero Santaolalla, que hoy sigue firme como productor de Juanes y de Café Tacuba; sale en las radios con su banda Bajofondo Tango Club en fusión con los reggaetoneros de Calle 13 y afina notas de filmes para Sean Penn, Walter Selles y Francis Ford Coppola.
Un año fantástico
Este segundo Oscar es el corolario de un año fantástico: sumó su tercera nominación consecutiva para los Bafta (los Oscar británicos) -trofeo que logró en 2004 por "Diarios de Motocicleta"- por la cinta de su amigo Alejandro González Iñárritu.
El músico de 54 años, que era un delgado hippie en los 70, es hoy un paradigma de las bandas más reconocidas en la escena del rock, desde México hasta el cono sur. Ha incursionado por géneros musicales tradicionales como el tango o el folclore de su Argentina natal, y en todos se ha destacado con talento. Además, ha consolidando su negocio, Surco, un próspero estudio de producción.
Santaolalla, casado desde hace 22 años con Alejandra, una coterránea fotógrafa, había elogiado el trabajo de sus colegas rivales en la competencia por el Oscar 2006: el español Javier Navarrete por "El laberinto del fauno"; el francés Alexandre Desplat, por "La Reina", y los estadounidenses Philip Glass -"Diario de un escándalo"- y Thomas Newman -"El buen alemán"-. Newman había asistido a la ceremonia de los Oscar como uno de los favoritos. Era su octava nominación, pero nunca lo ganó.
"Es entonces cuando siento que he tenido mucha suerte", afirmó Santaolalla al referirse a este colega y también a Ennio Morricone, el compositor italiano que fue homenajeado con el Oscar Honorífico, tras haber sido postulado cinco veces y nunca ganar la dorada estatuilla.
Influyente
El compositor argentino llegó a la meca del cine en 1978, en pleno período de represión militar, luego de haber integrado una banda junto a León Gieco -Arco Iris-. En EEUU se consolidó como uno de los productores más importantes del rock hispanoamericano al apostar por Café Tacuba y por Molotov.
Según la revista "Time", Santaolalla, que ganó también el Grammy 2005 al Mejor Productor del Año, es uno de los 25 hispanos más influyentes en Estados Unidos. Sin embargo, a este oficio que le valió dos Oscar recién se zambulló de lleno en 2000, convocado por su amigo González Iñárritu. (AFP)
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