Entre la gloria del cine y el brillo del teatro

El actor Kevin Kline no comparte los criterios con los que se trabaja en Hollywood, y reivindica otros proyectos.

Kevin Kline está en el mundo del cine desde 1984, y en estos 18 años ha observado algo que no solo pasa en Hollywood, sino que él lo amplía al mundo del espectáculo y a la vida en general: "Todo se tiene que hacer de forma rápida y barata, y eso hace desaparecer la calidad".
Kline hizo estas declaraciones durante la premiere de su última película, "Construyendo la vida", que por estos días está en cartel en Tucumán, y donde comparte cartel con Kristin Scott Thomas ("El paciente inglés") y Hayden Christensen ("Episodio II: el ataque de los clones).
Al hablar de Hollywood, Kline responde que "hasta el sonido de las palabras tiene connotaciones negativas" y continúa: "La gente de allí tiene la desgracia de tener que hacer dinero para sobrevivir. Pero, en algunos casos, se da la posibilidad de que una productora como la de esta película haya tenido un éxito como ?Titanic?, que ha propiciado poder hacer luego un filme como este".
Y, aunque al margen de los grandes estudios se encuentra el cine independiente, él reivindica lo que llama películas de tercera vía, una esfera ocupada por "directores que trabajan dentro del sistema de grandes estudios de Hollywood, pero que tienen su visión particular". Es en esta categoría donde incluye a su gran amigo el cineasta Lawrence Kasdan, con quien se topó en "Reencuentro" y con quien ha rodado ya cinco películas.
Nacido en St. Louis, Estados Unidos, Kline estudió música y drama en la Universidad de Indiana. Después de su graduación fue aceptado como estudiante en la División de Drama de la Escuela Julliard y se convirtió en miembro fundador de La Compañía de Actuación de John Houseman. Durante años viajó por los Estados Unidos actuando en papeles estelares de las obras clásicas de Sheridan, Ibsen, Chéjov, Congreve y Shakespeare antes de hacer su debut en Broadway, en 1978, en el musical "Hal Prince On the Twentieth Century" (Sobre el siglo veinte). Con el papel del vanidoso ídolo juvenil Bruce Grant, fue aclamado por la crítica, recibió un premio Drama Desk y el primero de dos premios Tony.
Su primera aparición en el cine fue en "La decisión de Sofía", de Alan J. Pakula, en el que actuó junto con Meryl Streep. Su actuación le valió candidaturas para los premios BAFTA y Golden Globe. "Las violetas son azules", "Llorar por libertad", "Jabón de pescado", "Tormenta de hielo", "Criaturas feroces" y "Los enredos de Wanda" son otras de las películas en las que ha participado.
Justo hace nueve años y gracias a "Los enredos de Wanda", Kline obtuvo un Oscar como Mejor Actor, por su delirante interpretación de Otto, un americano narcisista e idiota.
Kline también ha disfrutado de una larga sociedad cinematográfica con Lawrence Kasdan, quien lo dirigió en no menos de cinco películas: "El gran Chill", "Silverado", "Te amaré hasta la muerte", "Gran Cañón" y "Beso francés", junto a Meg Ryan. Kline también dirigió y actuó en "Hamlet", en el Teatro Público de Nueva York. La producción, que se realizó en 1992, recibió cinco candidaturas para el Drama Desk, incluidas dos para Kline como director y actor. Posteriormente fue codirector de una versión grabada para la serie Gran Actuación de la PBS. A Kevin lo han descrito como el Oliver americano y lo han comparado con Cary Grant y James Stewart.
"Antes me molestaban estos comentarios. Ahora los tomo como un halago. Mi carrera está justo en el lugar que siempre he querido. Estoy en un momento en el que puedo hacer lo que quiero hacer: algo que todo actor siempre ansía", dice. (Especial)

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