"El zar de los medios" cuenta sus recuerdos

El ex propietario de Canal 9 presentó su libro "MemoriZar" en el que recuerda sus orígenes y su llegada a las radios y canales. "Tucumán es la tierra prometida en la que se cinceló mi destino", asegura.

ENCUENTRO HISTORICO. Romay entrevistó a Robert Kennedy en Canal 9.
ENCUENTRO HISTORICO. Romay entrevistó a Robert Kennedy en Canal 9.
11 Febrero 2007
Buenos Aires (Por José Ignacio García Hamilton).- Al celebrar su cumpleaños número 80, en su casa "La Novena" de Punta del Este, Alejandro Romay entregó a sus amigos su libro "MemoriZar", en el que evoca los principales hechos de su apasionante y productiva vida. Tucumán, "la tierra prometida en que se cinceló mi destino", ocupa el primer capítulo con referencias muy entrañables a su casa paterna de la calle 9 de Julio 625, la escuela Urquiza y sus primeros empleos, aún niño, en la sastrería de José Israel y el cine Edison.
El adolescente -que colaboró con el fotógrafo Anselmo Gómez, de LA GACETA, estudió Sacarotecnia en la Escuela de Agricultura de la UNT y trabajó en los ingenios Esperanza y Concepción-, visitó un día LV7 Radio Tucumán, donde el jefe de locutores, Angel Remigio Abregú, le hizo una prueba de locución y lo tomó. Avelino Muñoz Aldao, propietario de la emisora, le consiguió un cuarto de pensión al frente, pues su familia se había trasladado a Buenos Aires. Completaba sus ingresos ayudando a su prima Luisa León en la "sandwichería" de Mendoza y Laprida, donde trató de beneficiar poniendo varias rodajas de mortadela a un artista casi desconocido, Atahualpa Yupanqui, como éste habría de recordarlo varias décadas después.
En 1947 el gobierno peronista buscó monopolizar las radios y obligó a los propietarios privados a venderlas. Pese a su juventud, apenas tenía 20 años, Alejandro pasó a desempeñarse como jefe de programación de LV12 Radio Aconquija, fundada por Juan Carlos Guyot, Enrique y Alberto García Hamilton, que al pasar al estado cambió su nombre por Radio Independencia. Poco después Alejandro partió a probar suerte a Buenos Aires, llevando el grato recuerdo de su profesor de literatura Gustavo Bravo Figueroa y de sus amigos y colegas los locutores Guillermo Caram y Castelar Salvador Martoni. En la capital entró en Radio Rivadavia, fue asistente de dirección de radioteatros en Radio Argentina, animador de orquestas de tango y locutor en Radio El Mundo, donde una noche le tocó presentar a Eva Perón, "una mujer dura, implacable para denostar al enemigo y entrañable para identificar al amigo".
Conoció a Lita Rosio, con quien se casó para toda la vida, y frecuentó los ambientes culturales y del espectáculo, en los que pronto habría de triunfar. A la muerte de Evita fue despedido de Radio El Mundo por no usar corbata de luto y creó el programa radial "Grandes Valores del Tango", que se convirtió en un éxito y llegó a publicar su propia revista gráfica. Fue la época en que conoció a Enrique Santos Discépolo, Enrique Cadícamo y muchas otras figuras. En 1957 Romay (había recuperado el verdadero apellido de su abuelo, Ben Mayor, pero invirtiendo las letras) ganó la licitación de compra de Radio Libertad, pero no tenía dinero para el pago. El "Cholo" Peco, dirigente de los vendedores de diarios, le consiguió un préstamo de los "canillitas" del centro.

La expansión
Luego compró el canal 9, que el peronismo iba a confiscarle en 1974 para luego recuperarlo en 1983, y brilló como "zar de los medios" y fecundo empresario teatral, superando censuras y atentados que destruyeron dos de sus salas. Cuando en el 2002, en Madrid, inauguró el teatro Alcalá, Alejandro sintió que se trataba del "retorno de un sefaradí que, al cabo de cinco siglos, había cumplido el sueño de sus ancestros: regresar para abrir una casa de cultura, con el amor que el pueblo expulsado sentía por su tierra". El éxito, el protagonismo, la fortuna, rodearon a este locutor y poeta que había dejado Tucumán sólo con sus sueños, y que habiendo logrado tantas realizaciones y fama, nunca se olvidó de practicar la generosidad, la amistad y cultivar los valores humanos que, más allá de los triunfos profesionales, sus hijos Mirta, Omar, Viviana y Diego han sabido continuar y enaltecer.












Tamaño texto
Comentarios