Misteriosa desaparición de una mujer, que abandonó su auto en la Terminal
Liliana Cruz, de 52 años, contadora del Colegio de Farmacéuticos, dejó ayer a la tarde su vehículo en la estación de ómnibus, con las ventanillas abiertas y las llaves puestas, y no regresó. Especulan que podría haber viajado.
07 Febrero 2007 Seguir en 
Una mujer abandonó su auto ayer a la tarde en la Terminal de Omnibus, con las ventanillas abiertas y las llaves puestas, y desapareció misteriosamente.
Liliana del Valle Cruz, de 52 años, salió de su casa ayer a la mañana, en Guatemala 18, para dirigirse a su trabajo, en el Colegio de Farmacéuticos.
La mujer es contadora y vive sola con su madre, Irma de Cruz, de 77 años. Según la anciana, su hija le había dicho que después de salir del trabajo iría al súper de la terminal para hacer compras.
Según el guardia de seguridad privada de la Terminal de Omnibus, Antonio Ruiz, a las 16.30 Cruz paró con su auto, un Volkswagen Suran gris, en una zona prohibida, a pocos metros de la puerta de salida del estacionamiento de la terminal.
El guardia contó que le advirtió a la mujer que no podía estacionar allí y que ella le contestó que volvería en unos minutos. La contadora descendió y dejó su auto con las ventanillas abiertas y las llaves de su casa y del vehículo en el asiento delantero.
El guardia, la última persona que declaró haber visto a la mujer, informó que vestía pantalón gris y saco del mismo color.
A medianoche, al notar que la mujer no regresaba a buscar el rodado, el personal de seguridad de la terminal dio aviso a la seccional 11.
Según declaró la madre de la contadora, Cruz tenía problemas familiares. "Estaba peleada con su hermana, Graciela, que hace un mes vive acá con nosotros", dijo la señora.
Esta versión fue confirmada por un primo de la contadora, Sergio Gustavo Di Ascenzi, quien declaró ante la Policía que Liliana mantenía una relación conflictiva con su hermana.
Según el hombre, Graciela Cruz, de 49 años, sufre de alcoholismo y hacía un mes había venido desde Buenos Aires, abandonando a su marido y a sus dos hijos.
Di Ascenzi analizó esta situación puede haber cansado a Liliana y que podría haber decidido viajar a Buenos Aires con el fin de buscar al marido de su hermana para que se haga cargo de la situación.
Liliana del Valle Cruz, de 52 años, salió de su casa ayer a la mañana, en Guatemala 18, para dirigirse a su trabajo, en el Colegio de Farmacéuticos.
La mujer es contadora y vive sola con su madre, Irma de Cruz, de 77 años. Según la anciana, su hija le había dicho que después de salir del trabajo iría al súper de la terminal para hacer compras.
Según el guardia de seguridad privada de la Terminal de Omnibus, Antonio Ruiz, a las 16.30 Cruz paró con su auto, un Volkswagen Suran gris, en una zona prohibida, a pocos metros de la puerta de salida del estacionamiento de la terminal.
El guardia contó que le advirtió a la mujer que no podía estacionar allí y que ella le contestó que volvería en unos minutos. La contadora descendió y dejó su auto con las ventanillas abiertas y las llaves de su casa y del vehículo en el asiento delantero.
El guardia, la última persona que declaró haber visto a la mujer, informó que vestía pantalón gris y saco del mismo color.
A medianoche, al notar que la mujer no regresaba a buscar el rodado, el personal de seguridad de la terminal dio aviso a la seccional 11.
Según declaró la madre de la contadora, Cruz tenía problemas familiares. "Estaba peleada con su hermana, Graciela, que hace un mes vive acá con nosotros", dijo la señora.
Esta versión fue confirmada por un primo de la contadora, Sergio Gustavo Di Ascenzi, quien declaró ante la Policía que Liliana mantenía una relación conflictiva con su hermana.
Según el hombre, Graciela Cruz, de 49 años, sufre de alcoholismo y hacía un mes había venido desde Buenos Aires, abandonando a su marido y a sus dos hijos.
Di Ascenzi analizó esta situación puede haber cansado a Liliana y que podría haber decidido viajar a Buenos Aires con el fin de buscar al marido de su hermana para que se haga cargo de la situación.







