04 Febrero 2007 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 140 personas murieron en el ataque más sangriento en Bagdad desde que comenzó la guerra en 2003, cuando un atacante suicida que manejaba un camión bomba detonó una tonelada de explosivos en un concurrido mercado de un barrio mayoritariamente chiíta. El primer ministro Nuri al Maliki, chiíta, responsabilizó por el atentado a seguidores del presidente depuesto y ejecutado Saddam Hussein. “Los saddamistas y los takfirists (militantes sunnitas) son los culpables”, expresó.
El hecho se produjo en momentos en que tropas estadounidenses e iraquíes preparan una ofensiva, considerada el último intento de controlar la virtual guerra civil que ha estallado entre chiítas y sunnitas iraquíes. Al Maliki prometió lanzar en enero un operativo en la capital para aplastar a los insurgentes, pero este aún no comenzó. Según un informe de Inteligencia de Estados Unidos, la escalada de violencia entre la minoría árabe sunnita y la mayoría políticamente dominante chiíta permitía hablar ya de una guerra civil.
Caos en los hospitales
Fueron tantas las víctimas, que colapsaron los hospitales bagdadíes, donde se registraron escenas dramáticas, con pasillos llenos de heridos en carritos y gente implorando ayuda, en medio del caos. En el lugar donde ocurrió el atentado, los socorristas sacaban cuerpos de entre los escombros y los amontonaban en camiones.
La explosión, que dejó un gran pozo en la calle, se produjo horas después de que el principal clérigo chiíta del país, gran ayatollah Ali al Sistani, pidió de nuevo a los iraquíes que abandonaran el camino de la violencia. “La nación islámica está atravesando momentos difíciles y se enfrenta a tremendos desafíos que amenazan su futuro”, dijo en su nueva fatwa, o edicto religioso. “Todo el mundo conoce la necesidad de permanecer unidos y de rechazar la tensión sectaria para evitar azuzar las diferencias”, añadió.
En tanto, el Pentágono confirmó que un helicóptero fue abatido en el norte de Bagdad y que murieron sus dos ocupantes. Esta acción fue reivindicada por el brazo iraquí de Al Qaeda, a través de un comunicado en Internet. “Una unidad de defensa aérea del Estado islámico en Irak que opera en la zona de Taji derribó el viernes un helicóptero de tipo Apache que se incendió”, dice el texto. En Taji se encuentra una importante base aérea y terrestre norteamericana.
En tanto, seis policías iraquíes murieron y otros seis resultaron heridos en un ataque de la resistencia contra un retén en Samarra, al norte de Bagdad, en el llamado “triángulo sunnita”. Asimismo, la policía informó que en las últimas 24 horas fueron hallados 30 cadáveres en varias zonas de Bagdad. En Kirkuk, ciudad petrolera del norte de Irak, cinco coches bomba explotaron ayer y causaron al menos cuatro muertes. (Télam-Reuter)
El hecho se produjo en momentos en que tropas estadounidenses e iraquíes preparan una ofensiva, considerada el último intento de controlar la virtual guerra civil que ha estallado entre chiítas y sunnitas iraquíes. Al Maliki prometió lanzar en enero un operativo en la capital para aplastar a los insurgentes, pero este aún no comenzó. Según un informe de Inteligencia de Estados Unidos, la escalada de violencia entre la minoría árabe sunnita y la mayoría políticamente dominante chiíta permitía hablar ya de una guerra civil.
Caos en los hospitales
Fueron tantas las víctimas, que colapsaron los hospitales bagdadíes, donde se registraron escenas dramáticas, con pasillos llenos de heridos en carritos y gente implorando ayuda, en medio del caos. En el lugar donde ocurrió el atentado, los socorristas sacaban cuerpos de entre los escombros y los amontonaban en camiones.
La explosión, que dejó un gran pozo en la calle, se produjo horas después de que el principal clérigo chiíta del país, gran ayatollah Ali al Sistani, pidió de nuevo a los iraquíes que abandonaran el camino de la violencia. “La nación islámica está atravesando momentos difíciles y se enfrenta a tremendos desafíos que amenazan su futuro”, dijo en su nueva fatwa, o edicto religioso. “Todo el mundo conoce la necesidad de permanecer unidos y de rechazar la tensión sectaria para evitar azuzar las diferencias”, añadió.
En tanto, el Pentágono confirmó que un helicóptero fue abatido en el norte de Bagdad y que murieron sus dos ocupantes. Esta acción fue reivindicada por el brazo iraquí de Al Qaeda, a través de un comunicado en Internet. “Una unidad de defensa aérea del Estado islámico en Irak que opera en la zona de Taji derribó el viernes un helicóptero de tipo Apache que se incendió”, dice el texto. En Taji se encuentra una importante base aérea y terrestre norteamericana.
En tanto, seis policías iraquíes murieron y otros seis resultaron heridos en un ataque de la resistencia contra un retén en Samarra, al norte de Bagdad, en el llamado “triángulo sunnita”. Asimismo, la policía informó que en las últimas 24 horas fueron hallados 30 cadáveres en varias zonas de Bagdad. En Kirkuk, ciudad petrolera del norte de Irak, cinco coches bomba explotaron ayer y causaron al menos cuatro muertes. (Télam-Reuter)
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