22 Enero 2007 Seguir en 
La Paz.- El presidente de Bolivia, Evo Morales, cumple hoy un año de gestión en medio de un duro enfrentamiento de sus partidarios con los gobernadores opositores de La Paz y de Cochabamba, voceros de un conflicto mayor con el poder político y económico del rico oriente del país.
El aymara Morales, que asumió el 22 de enero de 2006 sin resignar la titularidad de la Federación de Campesinos del Trópico (cocaleros) de Cochabamba, lo que es un dato simbólico no menor, obtuvo en un año importantes logros con la presión de los movimientos sociales y su mayoría en el Legislativo.
En primer lugar el mandatario obtuvo la nacionalización del gas y el petróleo sin que ninguna empresa trasnacional se retirara del país, pero con un fuerte encontronazo con Brasil, con el que aún negocia una suba del precio del gas, y su compañía Petrobras, la principal inversora en Bolivia.
Evo pudo aumentar en algo los sueldos mínimos; dio un reducido pero masivo subsidio a estudiantes y logró, por primera vez en décadas, pasar del déficit al superávit fiscal. El aumento de la participación estatal en la renta petrolera, que supone la nacionalización, y la suba del precio del gas que vende a la Argentina explican esa incipiente mejor distribución de los ingresos como la salud de las cuentas fiscales.
Morales también pudo aprobar con fuerte resistencia de la “media luna” (las provincias petroleras y agroganaderas de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando) una amplia ley de reforma agraria.
Según el senador del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), Antonio Peredo, en su visita a Buenos Aires en 2006, esa revolución agraria es indispensable para que haya un mercado interno en Bolivia y que el país deje de ser sólo un exportador de materias primas y bolivianos. En cambio, sigue empantanada desde hace seis meses la Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, con la que Morales planteó refundar el país.
Mientras, Morales festeja, en su política exterior, haber creado un clima de confianza con Chile para discutir su salida al Pacífico; su alineamiento con Venezuela, Cuba y ahora Ecuador; y su posible ingreso como miembro pleno del Mercosur, sin abandonar la Comunidad Andina. (Télam-DPA)
Bogotá.- Dos partidos oficialistas colombianos calificaron como un irrespeto contra Colombia las críticas que realizó el viernes el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante su intervención en la cumbre de mandatarios del Mercosur, a la política económica y antidrogas del país cafetero.
El director del movimiento Alas Equipo Colombia, Luis Ramos, calificó de irrespetuosas y torpes las afirmaciones hechas por Evo. “Es una falta de respeto a nuestro país, a nuestra soberanía y con el presidente, Alvaro Uribe. “Cómo se atreve a decir que Colombia en este momento tiene déficit comercial cuando tenemos unas importante reservas, cuando está creciendo la economía y sobre todo cómo le dice al Presidente que está haciendo mal uso de los recursos que provienen de la cooperación de EEUU”, expresó Ramos.
Por su lado, la ex ministra de Defensa y actual senadora por el partido de la U, Martha Ramírez, dijo que el choque ideológico presentado en la cumbre entre los Presidentes de Colombia y Bolivia tiene una relación directa con el impasse diplomático con Ecuador y la afinidad ideológica entre los gobiernos de Ecuador, Bolivia y Venezuela. (DPA)
La confrontación permanente con los grupos de poder y sectores de oposición política y regional fue el signo que caracterizó al primer año de gobierno de Evo Morales, además de la proyección internacional de su imagen como el primer indígena que accede a la presidencia del país andino. Sin embargo, al margen de los importantes logros micro y macroeconómicos, la Asamblea Constituyente se convirtió en el talón de Aquiles de Evo, debido a la falta de precisión en el texto de ley de convocatoria y porque no hubo deliberación.
Para el investigador social Carlos Laruta, que dirige la organización CIPCA El Alto dedicada a actividades rurales, este primer año de gobierno sirvió no obstante para que los marginados de Bolivia hayan puesto sobre la mesa con relativa claridad lo que venía debajo de la mesa. Ahora se sabe de las intenciones y pretensiones de las fuerzas políticas, de los líderes; y de la gente que hace política y que, con diferentes visiones del país, quiere cambiarlo.
Laruta describe al presidente como un caudillo porque es fuertemente centralista y con muchas “gotitas de egolatría” a la vez. “Evo tiene mucha gente por detrás y es fuertemente carismático. Y de su popularidad supo sacar rédito al visitar varios países de distintos continentes”, afirmó.
El aymara Morales, que asumió el 22 de enero de 2006 sin resignar la titularidad de la Federación de Campesinos del Trópico (cocaleros) de Cochabamba, lo que es un dato simbólico no menor, obtuvo en un año importantes logros con la presión de los movimientos sociales y su mayoría en el Legislativo.
En primer lugar el mandatario obtuvo la nacionalización del gas y el petróleo sin que ninguna empresa trasnacional se retirara del país, pero con un fuerte encontronazo con Brasil, con el que aún negocia una suba del precio del gas, y su compañía Petrobras, la principal inversora en Bolivia.
Evo pudo aumentar en algo los sueldos mínimos; dio un reducido pero masivo subsidio a estudiantes y logró, por primera vez en décadas, pasar del déficit al superávit fiscal. El aumento de la participación estatal en la renta petrolera, que supone la nacionalización, y la suba del precio del gas que vende a la Argentina explican esa incipiente mejor distribución de los ingresos como la salud de las cuentas fiscales.
Morales también pudo aprobar con fuerte resistencia de la “media luna” (las provincias petroleras y agroganaderas de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando) una amplia ley de reforma agraria.
Según el senador del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), Antonio Peredo, en su visita a Buenos Aires en 2006, esa revolución agraria es indispensable para que haya un mercado interno en Bolivia y que el país deje de ser sólo un exportador de materias primas y bolivianos. En cambio, sigue empantanada desde hace seis meses la Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, con la que Morales planteó refundar el país.
Mientras, Morales festeja, en su política exterior, haber creado un clima de confianza con Chile para discutir su salida al Pacífico; su alineamiento con Venezuela, Cuba y ahora Ecuador; y su posible ingreso como miembro pleno del Mercosur, sin abandonar la Comunidad Andina. (Télam-DPA)
Dicen que Evo le faltó el respeto a Colombia
Bogotá.- Dos partidos oficialistas colombianos calificaron como un irrespeto contra Colombia las críticas que realizó el viernes el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante su intervención en la cumbre de mandatarios del Mercosur, a la política económica y antidrogas del país cafetero.
El director del movimiento Alas Equipo Colombia, Luis Ramos, calificó de irrespetuosas y torpes las afirmaciones hechas por Evo. “Es una falta de respeto a nuestro país, a nuestra soberanía y con el presidente, Alvaro Uribe. “Cómo se atreve a decir que Colombia en este momento tiene déficit comercial cuando tenemos unas importante reservas, cuando está creciendo la economía y sobre todo cómo le dice al Presidente que está haciendo mal uso de los recursos que provienen de la cooperación de EEUU”, expresó Ramos.
Por su lado, la ex ministra de Defensa y actual senadora por el partido de la U, Martha Ramírez, dijo que el choque ideológico presentado en la cumbre entre los Presidentes de Colombia y Bolivia tiene una relación directa con el impasse diplomático con Ecuador y la afinidad ideológica entre los gobiernos de Ecuador, Bolivia y Venezuela. (DPA)
Confrontaciones permanentes
Punto de vista. Por Mario Roque Cayoja - DPA
Punto de vista. Por Mario Roque Cayoja - DPA
La confrontación permanente con los grupos de poder y sectores de oposición política y regional fue el signo que caracterizó al primer año de gobierno de Evo Morales, además de la proyección internacional de su imagen como el primer indígena que accede a la presidencia del país andino. Sin embargo, al margen de los importantes logros micro y macroeconómicos, la Asamblea Constituyente se convirtió en el talón de Aquiles de Evo, debido a la falta de precisión en el texto de ley de convocatoria y porque no hubo deliberación.
Para el investigador social Carlos Laruta, que dirige la organización CIPCA El Alto dedicada a actividades rurales, este primer año de gobierno sirvió no obstante para que los marginados de Bolivia hayan puesto sobre la mesa con relativa claridad lo que venía debajo de la mesa. Ahora se sabe de las intenciones y pretensiones de las fuerzas políticas, de los líderes; y de la gente que hace política y que, con diferentes visiones del país, quiere cambiarlo.
Laruta describe al presidente como un caudillo porque es fuertemente centralista y con muchas “gotitas de egolatría” a la vez. “Evo tiene mucha gente por detrás y es fuertemente carismático. Y de su popularidad supo sacar rédito al visitar varios países de distintos continentes”, afirmó.







