18 Enero 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- La política bélica de George W. Bush comienza a complicarse. En un intento por revertir los planes que tiene el presidente para aumentar el número de soldados en Irak, senadores demócratas y republicanos develaron ayer una resolución no obligatoria que se opone al incremento. “Cuando un presidente se sale del curso en algo tan importante como Irak, la vía sencilla más efectiva de lograr que cambie el curso es demostrar que su política se está desvaneciendo o no cuenta con el apoyo de ambos partidos”, dijo el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata Josep Biden, uno de los copatrocinadores.
La Casa Blanca trató ayer de obtener el apoyo de los legisladores para el plan, anunciado la semana pasada, de enviar alrededor de 21.500 soldados más a Irak, con el argumento de que se busca intentar la estabilización de Bagdad y de la provincia de Anbar. Concretamente, algunos senadores republicanos que visitaron la Casa Blanca y se reunieron con el asesor de seguridad nacional, Stephen Hadley, dijeron que podrían surgir con su propia contrarresolución en apoyo al presidente. “Algunos senadores insinuaron la posición de no renunciar a Irak”, dijo el republicano John Cornyn. Pero Bush dijo que no se dejará influenciar por el Congreso ni por la crítica del público. “Tomé mi decisión y seguiremos adelante”, dijo el presidente a “60 Minutes”, de la cadena CBS, en una entrevista transmitida el domingo.
“No vamos a darles la espalda a nuestros soldados”, aseguró sobre la posibilidad de cortar los fondos asignados para la guerra el demócrata número dos, Richard Durbin. Pero de ahí a aumentar las tropas hay un gran paso. La resolución bipartidista que se opone al incremento de soldados instó además a buscar una estrategia para producir una solución política en Irak y a estimular un proceso de paz regional, respaldado internacionalmente.
Tanto la Cámara de Representantes como el Senado, ahora controlados por los demócratas, manejan resoluciones no vinculantes pero políticamente relevantes y contrarias los planes de Bush. (DPA-Reuter)
La Casa Blanca trató ayer de obtener el apoyo de los legisladores para el plan, anunciado la semana pasada, de enviar alrededor de 21.500 soldados más a Irak, con el argumento de que se busca intentar la estabilización de Bagdad y de la provincia de Anbar. Concretamente, algunos senadores republicanos que visitaron la Casa Blanca y se reunieron con el asesor de seguridad nacional, Stephen Hadley, dijeron que podrían surgir con su propia contrarresolución en apoyo al presidente. “Algunos senadores insinuaron la posición de no renunciar a Irak”, dijo el republicano John Cornyn. Pero Bush dijo que no se dejará influenciar por el Congreso ni por la crítica del público. “Tomé mi decisión y seguiremos adelante”, dijo el presidente a “60 Minutes”, de la cadena CBS, en una entrevista transmitida el domingo.
“No vamos a darles la espalda a nuestros soldados”, aseguró sobre la posibilidad de cortar los fondos asignados para la guerra el demócrata número dos, Richard Durbin. Pero de ahí a aumentar las tropas hay un gran paso. La resolución bipartidista que se opone al incremento de soldados instó además a buscar una estrategia para producir una solución política en Irak y a estimular un proceso de paz regional, respaldado internacionalmente.
Tanto la Cámara de Representantes como el Senado, ahora controlados por los demócratas, manejan resoluciones no vinculantes pero políticamente relevantes y contrarias los planes de Bush. (DPA-Reuter)







