18 Enero 2007 Seguir en 
LA PAZ.- El anuncio de grupos sociales de que crearán un gobierno paralelo en reemplazo del gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, puso en aprietos al presidente de Bolivia, Evo Morales. Luego de que grupos políticos vinculados a la Universidad de San Simón (estatal) y a la Central Obrera instalaron un gobierno “popular revolucionario”, el gobierno advirtió que no reconocerá sino a Reyes Villa como prefecto (gobernador) de Cochabamba.
Desde hace más de 10 días indígenas, cocaleros y mineros piden la salida de Reyes Villa por haber propuesto un referendo autonómico. Las protestas buscaban que el gobernador dejara en manos del Consejo de Administración -una suerte de Legislativo regional- la designación del sucesor. Sin embargo, los radicales nombraron un gobierno regional de facto, encabezado por el ex guerrillero Tiburcio Herradas Lamas, conocido como “Comandante Loro”, y líder de un grupo autodenominado Ejército Dignidad Nacional (EDN).
Al respecto, el vicepresidente de la nación andina, Alvaro García, ratificó que el Gobierno seguirá respetando los resultados y la elección de las autoridades democráticamente elegidas.
En tanto, Reyes Villa, en un mensaje enviado a la nación, insistió en que no dimitirá a pesar de la presión y de la violencia desatada en su distrito. “Provocaría más luto en el país y es mi deber el responder al mandato que el pueblo me ha encomendado”, dijo. No obstante, aceptó la propuesta de Morales, de un referéndum de revocatoria de mandato.
Avance en la Asamblea
Junto a este éxito de Morales, la Asamblea Constituyente de Bolivia logró instalar ayer sus 21 comisiones sectoriales, producto del primer gran acuerdo, tras estar bloqueada durante más de cinco meses por fuertes disputas políticas entre el gobierno y la oposición.
La conformación de las comisiones, 11 de ellas presididas por el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) que ostenta mayoría simple en todas ellas, es un triunfo del presidente. Morales busca que la nueva constitución amplíe la participación indígena en la vida nacional y consolide sus reformas estatistas, como la nacionalización petrolera decretada en 2006 y una reforma en el sector minero, prevista para 2007. (AFP-NA-Reuters)
Desde hace más de 10 días indígenas, cocaleros y mineros piden la salida de Reyes Villa por haber propuesto un referendo autonómico. Las protestas buscaban que el gobernador dejara en manos del Consejo de Administración -una suerte de Legislativo regional- la designación del sucesor. Sin embargo, los radicales nombraron un gobierno regional de facto, encabezado por el ex guerrillero Tiburcio Herradas Lamas, conocido como “Comandante Loro”, y líder de un grupo autodenominado Ejército Dignidad Nacional (EDN).
Al respecto, el vicepresidente de la nación andina, Alvaro García, ratificó que el Gobierno seguirá respetando los resultados y la elección de las autoridades democráticamente elegidas.
En tanto, Reyes Villa, en un mensaje enviado a la nación, insistió en que no dimitirá a pesar de la presión y de la violencia desatada en su distrito. “Provocaría más luto en el país y es mi deber el responder al mandato que el pueblo me ha encomendado”, dijo. No obstante, aceptó la propuesta de Morales, de un referéndum de revocatoria de mandato.
Avance en la Asamblea
Junto a este éxito de Morales, la Asamblea Constituyente de Bolivia logró instalar ayer sus 21 comisiones sectoriales, producto del primer gran acuerdo, tras estar bloqueada durante más de cinco meses por fuertes disputas políticas entre el gobierno y la oposición.
La conformación de las comisiones, 11 de ellas presididas por el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) que ostenta mayoría simple en todas ellas, es un triunfo del presidente. Morales busca que la nueva constitución amplíe la participación indígena en la vida nacional y consolide sus reformas estatistas, como la nacionalización petrolera decretada en 2006 y una reforma en el sector minero, prevista para 2007. (AFP-NA-Reuters)







