Se agrava la crisis regional en Bolivia

Desconocen a las autoridades de Cochabamba. Grupos afines al gobierno de Evo Morales se hacen fuertes en el distrito central.

17 Enero 2007
LA PAZ.- Una asamblea popular dominada por grupos afines al gobierno de Evo Morales desconoció ayer al gobernador del distrito central boliviano de Cochabamba, en un nuevo agravamiento de la crisis regional que dejó ya dos muertos y más de 200 heridos, informaron medios locales.
El masivo "cabildo" realizado en la tarde en Cochabamba decidió también pedir el enjuiciamiento del prefecto Manfred Reyes Villa, por presunto atentado contra la unidad nacional, e impedir su retorno desde Santa Cruz, donde estaba refugiado desde hacía cinco días, dijo la televisión estatal. "Reyes Villa no es más prefecto cochabambino y debe responder por sus actos contra la voluntad popular", dijo el líder sindical de Cochabamba, Víctor Mitma, al dar cuenta de las decisiones, según el canal estatal.
La asamblea, segunda de este tipo contra el prefecto opositor en menos de una semana, pareció desafiar a la decisión gubernamental de canalizar hacia un referéndum revocatorio una ola de protestas contra Reyes Villa y el también opositor prefecto de La Paz, José Luis Paredes. El "cabildo" cochabambino decidió, además, dejar el gobierno regional en manos del Consejo Departamental, organismo integrado por municipios del distrito, controlados en gran parte por el gobernante Movimiento al Socialismo.
En tanto, la radicalización de la movilización popular en Cochabamba se produjo horas después de que la oposición prometió apoyar una ley propuesta por el presidente Morales para permitir la revocatoria del mandato de gobernantes elegidos por el voto popular. La norma, que afectaría a todas las autoridades elegidas democráticamente -incluido al presidente-, fue anunciada la semana pasada por Evo como salida a la crisis en Cochabamba. "La ley debería ser aprobada en el menor tiempo posible", dijo el líder parlamentario de la alianza derechista Poder Democrático y Social, Fernando Messmer, al apoyar a la iniciativa. (Reuter)

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