17 Enero 2007 Seguir en 
BAGDAD.- Más de un centenar de personas murieron ayer en Irak, 70 de ellas en la universidad de Mustansiriya, en el este de Bagdad, donde se registró un doble atentado que dejó además 169 heridos, según el último balance de los servicios de seguridad.
Un kamikaze hizo explotar una bomba al mediodía ante la entrada secundaria de la universidad de Mustansiriya cuando estudiantes y profesores abandonaban el centro. Unos instantes más tarde, un coche bomba estalló ante la entrada principal, a una decena de metros del lugar del primer atentado.
Unas 70 personas fallecieron y 169 resultaron heridas, en su gran mayoría estudiantes. Decenas de cuerpos cubrían la calle y muchos teléfonos portátiles sonaban sin parar, constató un fotógrafo de AFP. Luego vio cómo tres camionetas cargadas de cadáveres abandonaron el lugar. Una decena de vehículos quedaron destruidos por la doble explosión, que pulverizó materialmente un autobús estacionado al lado del coche bomba utilizado para el ataque.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, condenó ese "horrible crimen contra inocentes estudiantes", a través de un comunicado, y prometió que los autores de "este acto cobarde serán encontrados y llevados ante la Justicia".
Otras zonas de Bagdad también vivieron una jornada de sangre en la que 15 personas murieron en la explosión de dos bombas artesanales en pleno centro de la capital y otras cuatro más fallecieron a causa del estallido de una bomba en un autobús, en el barrio chiíta de Sadr City (este). Otras 10 personas también fueron asesinadas por un grupo de hombres armados que atacó un mercado de Bagdad.
Esta nueva ola de violencia, tras varias semanas sin que en Bagdad se registrasen atentados de envergadura, se produce en vísperas del nuevo plan de seguridad para la capital, que las autoridades iraquíes y el ejército estadounidense están a punto de poner en marcha.
La ONU destacó en un documento que 6.367 civiles murieron y al menos 6.875 fueron heridos en actos de violencia en noviembre y diciembre, lo que hace llegar a 34.452 el número total de civiles muertos y a 36.685 el de los heridos durante 2006. (AFP-Reuter)
Un kamikaze hizo explotar una bomba al mediodía ante la entrada secundaria de la universidad de Mustansiriya cuando estudiantes y profesores abandonaban el centro. Unos instantes más tarde, un coche bomba estalló ante la entrada principal, a una decena de metros del lugar del primer atentado.
Unas 70 personas fallecieron y 169 resultaron heridas, en su gran mayoría estudiantes. Decenas de cuerpos cubrían la calle y muchos teléfonos portátiles sonaban sin parar, constató un fotógrafo de AFP. Luego vio cómo tres camionetas cargadas de cadáveres abandonaron el lugar. Una decena de vehículos quedaron destruidos por la doble explosión, que pulverizó materialmente un autobús estacionado al lado del coche bomba utilizado para el ataque.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, condenó ese "horrible crimen contra inocentes estudiantes", a través de un comunicado, y prometió que los autores de "este acto cobarde serán encontrados y llevados ante la Justicia".
Otras zonas de Bagdad también vivieron una jornada de sangre en la que 15 personas murieron en la explosión de dos bombas artesanales en pleno centro de la capital y otras cuatro más fallecieron a causa del estallido de una bomba en un autobús, en el barrio chiíta de Sadr City (este). Otras 10 personas también fueron asesinadas por un grupo de hombres armados que atacó un mercado de Bagdad.
Esta nueva ola de violencia, tras varias semanas sin que en Bagdad se registrasen atentados de envergadura, se produce en vísperas del nuevo plan de seguridad para la capital, que las autoridades iraquíes y el ejército estadounidense están a punto de poner en marcha.
La ONU destacó en un documento que 6.367 civiles murieron y al menos 6.875 fueron heridos en actos de violencia en noviembre y diciembre, lo que hace llegar a 34.452 el número total de civiles muertos y a 36.685 el de los heridos durante 2006. (AFP-Reuter)







