La esposa destruyó la coartada de un acusado de violación

El hombre habría sido uno de los autores del doble ataque que sufrió una joven el domingo. La adolescente relató la terrible experiencia que vivió luego de salir de un boliche. El otro agresor aún no fue identificado.

LESIONADA. La joven de 15 años sufrió un shock nervioso luego de lo sucedido y además resultó golpeada. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
LESIONADA. La joven de 15 años sufrió un shock nervioso luego de lo sucedido y además resultó golpeada. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
16 Enero 2007
El pretendió defenderse, pero sus propios allegados lo acusaron. El remisero sindicado como uno de los presuntos atacantes de la menor de 15 años que denunció haber sido violada el domingo dos veces por diferentes hombres fue demandado ante la Justicia por su esposa y por su suegra, según informaron fuentes policiales. El otro abusador continúa sin ser identificado.
El domingo a la madrugada, la adolescente, domiciliada en el barrio Los Pocitos, de Tafí Viejo, se encontraba junto con dos primas en un boliche ubicado en Barrio Sur. "Me sentí mal, entonces salí a caminar. Afuera se me acercó un chico que me invitó a tomar algo en su auto, pero cuando entramos cerró las puertas y me dijo que me callara o la iba a pasar muy mal", contó la joven, cuya identidad no se da a conocer por motivos legales. Según la menor, el desconocido la llevó a una zona oscura del Barrio Sur, donde la hizo descender del rodado. Allí, tras violarla, escapó.
Según la chica, el atacante tenía cabello corto, teñido de rubio, era delgado, de tez blanca, y conducía un auto gris. Después del ataque, la menor comenzó a correr, hasta dar con un remise que se detuvo ante su pedido de ayuda. Según contó, el hombre se ofreció a llevarla a su casa de Los Pocitos, pero la condujo hasta el parque 9 de Julio, donde fue violada por segunda vez en la noche. Después del nuevo ataque, la adolescente huyó hasta encontrar un hombre que le indicó la ubicación de la seccional 11a. Una vez que la menor se presentó allí, semidesnuda y descalza, una comisión al mando de los oficiales Juan José Alcocer y Miguel Luna, supervisados por el comisario Fabián Brito, realizó un operativo por el parque y encontró el Renault 19 color bordó que manejaba el segundo de los presuntos violadores atascado en las cercanías del ex club Hípico. La Policía se comunicó con la titular del vehículo, quien declaró que la única persona que conduce el remise (que sería ilegal) es su marido, de 28 años, quien fue capturado en la zona del parque. Lo mismo dijo la suegra del chofer. El acusado declaró ayer en Tribunales ante el fiscal Carlos Albaca, quien pidió su detención, la cual fue otorgada por el juez Víctor Rougés. Según fuentes judiciales, el muchacho habría pretendido vincular al caso a otro supuesto chofer, pero esto fue desmentido por su propia esposa.

Los fines de semana no hay controles a remises

A pesar de las denuncias de robos y violaciones presuntamente protagonizados por remiseros ilegales, y aún con el caso Paulina Lebbos sin resolución, las autoridades siguen sin realizar controles a vehículos de pasajeros durante los fines de semana.
"Solamente contamos con diez personas por turno, por lo que no podemos desplegar operativos de control los fines de semana", afirmó el subdirector de Transporte, José García.
Según el funcionario, los controles diarios deberían ser realizados por fuerzas policiales, ya que desde su sector aún no cuentan con las herramientas para llevar adelante estas tareas. Aun así, García señaló que se está capacitando una gran cantidad de personal para efectuar controles de Sutrappa en la vía pública, y que en los próximos días este nuevo equipo podría salir a la calle para llevar a cabo estas tareas. "Creo que el sistema de Sutrappa es bueno, y las cifras así lo demuestran, ya que se pasó de tener 5.000 vehículos sin registro a unos pocos que siguen fuera del sistema", dijo el funcionario. Según Gómez, más de 8.200 automóviles se encuentran asentados en la base de datos del municipio, lo que resulta muy útil para identificar a los autores de robos u otros delitos en caso de que el conductor del automóvil esté registrado. Según el funcionario, el problema está en que, cuando el vehículo no aparece en la base de datos, localizar al delincuente se convierte en una tarea muy compleja para la Policía.






Tamaño texto
Comentarios