Los indígenas ecuatorianos invistieron simbólicamente a Correa

El acto oficial de asunción del flamante mandatario tendrá lugar hoy, y participarán de él los presidentes de Venezuela y de Bolivia, entre otros.

AVAL. Ningún mandatario ecuatoriano había recibido antes estos honores. Reuters
AVAL. Ningún mandatario ecuatoriano había recibido antes estos honores. Reuters
15 Enero 2007
ZUMBAHUA.- Miles de indígenas de Ecuador otorgaron ayer un mando simbólico al presidente electo, Rafael Correa, en una ceremonia a la que asistieron líderes latinoamericanos enfrentados con Estados Unidos.
Correa, un economista nacionalista de 43 años, recibió en medio de danzas y rituales tradicionales los símbolos de mando de los pueblos originarios, incluido un bastón, una escoba, un látigo y un poncho, en el marco de la primera ceremonia de investidura indígena de la historia de Ecuador.
El mandatario fue "limpiado" con flores, plantas y cintas por cinco sacerdotes indígenas ante la mirada de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales.
"Se han derrumbado los gobiernos serviles y las democracias de plastilina. Ha empezado a surgir esa América Latina altiva, digna, soberana, justa y socialista del siglo XXI", dijo Correa, y agregó que "la noche neoliberal está llegando a su fin", en referencia al resurgimiento de la izquierda en la región. El mandatario electo asumirá formalmente hoy.

La constituyente
Correa convirtió el evento, que concitó el interés de un país marcado por sus tensiones étnicas, en una plataforma para defender la instauración de una Asamblea Constituyente para reestructurar la Constitución de 1998. El apoyo de los indígenas a su lucha por dar paso al organismo podría ser clave, por el papel vital que estos jugaron en las calles en los escraches de dos de los tres presidentes que han sido expulsados del poder ecuatoriano desde 1996.
Por su parte, Chávez apoyó frontalmente la Asamblea Constituyente al calificarla como el único camino para refundar la república.
El plan de Correa ha desatado resquemores entre quienes lo miran como el paso hacia la instauración de un modelo socialista y los que lo consideran como una solución radical para los problemas del país, que van desde la debilidad democrática y la pobreza hasta la concentración de poderes.
La ceremonia indígena se convirtió en un respiro para Correa, quien enfrenta una férrea oposición de los principales partidos políticos que han prometido frenar la aplicación de un sistema socialista.
El mayor reto de Correa será cumplir su período de cuatro años sin claudicar en la reforma constitucional, un viejo pedido de la comunidad internacional que ha insistido en la necesidad que el país cuente con un pacto político de largo plazo. (Reuters)









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