Los asaltantes se pasean con impunidad por el barrio Vial I

Los vecinos están aterrorizados por los ataques que sufren a diario y a toda hora. Denuncian que los delincuentes actúan armados.

APARENTE TRANQUILIDAD. El barrio está ubicado al noroeste de la capital. Los vecinos denuncian que es cada vez más difícil vivir en ese lugar. LA GACETA/ ANALIA JARAMILLO
APARENTE TRANQUILIDAD. El barrio está ubicado al noroeste de la capital. Los vecinos denuncian que es cada vez más difícil vivir en ese lugar. LA GACETA/ ANALIA JARAMILLO
14 Enero 2007
Los asaltos, saqueos y amenazas son corrientes en el barrio Vial I, que conviven a diario con el miedo y la inseguridad. Allí, el viernes, dos asaltantes balearon a una mujer.
"Todos los días entran a robar a las casas y te desvalijan por $ 5 o $ 10", comentó Claudia Lazo, de 32 años, que vive en calle Fray Mamerto Esquiú al 2.100.
"A mi casa entraron hace unos años y se llevaron todo", dijo Ana de Martín, de 40 años. "Es frecuente que te roben los medidores de gas. Esta semana se llevaron dos", dijo. Ana contó que está buscando presupuestos de vigilancia privada. "Ya puse alarma, tengo perro, rejas... ya no sabés qué poner contra los ladrones...", aseguró indignada. "El otro día mandé a mi hijo al almacén. A plena luz del día un tipo lo amenazó con una pistola y le sacó la bici", agregó.

Guarida de forajidos
"Son chicos que roban para drogarse", aseguró María Ester Cuello, de 54 años, del barrio AGET, que está al lado del Vial I. "Se esconden en los yuyos. A la siesta salen porque no hay nadie en las calles. Hace unas semanas me robaron la bicicleta cuando volvía del dispensario. Me amenazaron con una navaja", relató. "Para evitar que te maten, tenés que entregar todo", concluyó. Sobre la calle Esquiú hay una plaza cubierta de malezas en la que solían jugar los chicos. Ahora sirve de guarida para los delincuentes. "Para colmo la iluminación es pésima. Los ladrones te esperan para caerse encima y robarte todo", informó.
Frente a la plaza vive Patricia Giménez, de 46 años, junto a sus tres hijos. La noche del martes vivió una pesadilla, cuando volvía en su auto con su hijo de 13 años. "Él se bajó para abrir el portón y yo entré con el auto. Cuando salí, lo vi arrodillado, mientras un hombre le apuntaba a la cabeza", contó. "El tipo me gritaba que le entregue las llaves de la casa. Yo empecé a gritar y a tirar patadas. El me manoteaba las manos, porque tenía $7. Por suerte un vecino salió. El delincuente se asustó, salió corriendo hasta la esquina en donde había un hombre esperándolo en una moto, y huyeron", relató Patricia. "Tenemos miedo de salir, y también de volver", expresó la mujer. "Frente a la plaza se juntan los chicos a drogarse. Alguien de por aquí les vende la droga", dijo otra vecina. "La Policía dice que si se los llevan, al rato salen libres, porque son menores. Ellos mismos nos confiesan que no pueden hacer nada", sentenció la mujer.












Tamaño texto
Comentarios