Los filmes de terror de origen japonés tienen códigos propios, que les han granjeado una multitud de fanáticos. Esta realización de Masayuki Ochiai cumple a medias con esos cánones y tampoco se ajusta a lo que el público occidental espera de una historia de terror. Las primeras escenas son atrayentes, y ofrecen una interesante pintura de los personajes que desarrollan su carrera y su vida dentro de las paredes de un opresivo y lúgubre hospital. Pero el guión se divide en varias historias y la narración se vuelve excesivamente fragmentada, con lo que la atención del espectador se resiente. A los conflictos que desata la muerte de un paciente a causa de prácticas negligentes de los profesionales se suma la llegada de un enfermo aparentemente afectado por un virus que rápidamente lo convierte en una masa gelatinosa. La infección parece propagarse dentro del hospital mientras los conflictos entre los médicos y las enfermeras entran en una escalada incontrolable. Lamentablemente, al promediar el filme el desarrollo de la narración parece dejarle lugar a una acumulación de golpes de efecto, con profusión de chorreaduras gorgoteantes y de apariciones inesperadas de personajes subrayadas por obvios efectos de sonido. El final intenta una explicación para dar coherencia a los hechos, pero no resulta suficiente.
Terror. JAPON, 2004. DIRECCION: MASAYUKI OCHIAI. CON: MICHIKO HADA, MARI HOSHINO, SHIRO SANO, KOICHI SATO, TAE KIMURA. PM16/98´.VIOLENCIA: con escenas SEXO: sin escenas COMPRENSION: fácil




